EL BLOG DE PEAZODECOCK

El lobo de internet

CARTA DEL HIJO DE UN AMIGO

No es una carta cualquiera, de esas que circular por internet dando lecciones de moralidad, buen hacer, o tal… no. Es la carta, la auténtica carta que mi amigo me ha pedido difunda sin restricciones… así que os la reproduzco, junto con la traducción por si fuese necesario.
Sacad vuestras propias conclusiones.
TRADUCCIÓN
“Hola papá: te quiero mucho. Por favor, sálvame de esta pesadilla tan insoportable. Te quiero decir que no aguanto más con mi madre, no puedo más y la justicia no hace caso y mi madre menos. Te quiero muchísimo y no puedo estar sin ti pero mi madre quiere conseguirlo. Esto es un infierno sin ti. Te necesito y mi madre quiere impedirlo. Sácame, yo quiero vivir contigo, ya que me has mimado, dado de comer, cariño, de todo y todo tu tiempo, te doy miles y miles de gracias, te lo pido muchas veces y siempre te lo pediré hasta que lo consigas, por favor, sácame de allí y llévame contigo. Adiós papá, me despido por ahora. Un besazo para ti, de tu hijo, que te quiere mucho y no lo olvides, por favor, sácame de allí, que yo quiero estar contigo y siempre querré estarlo.
Ibrahim.”

16 de mayo de 2011 Posted by | DELINCUENTE, ESPAÑA, ESPAÑA POLÍTICATERRORISMO, FAMILIA, SOCIEDAD | 3 comentarios

CÓMO BUSCARSE LA RUINA

Arturo Pérez Reverte, una lengua mordaz, realista y dura… siempre en pro de la sabiduría de las cuestiones sociales y preocupado por los verdaderos problemas del ciudadano de a pie… un escritor que me gusta por cómo desarrolla sus artículos, y por cómo llega a la conclusión… no deja resquicios en sus plantemientos… éste, me ha llegado hoy por correo electrónico… ahí os lo dejo.

CÓMO BUSCARSE LA RUINA

Me despierta un ruido y miro el reloj de la mesilla de noche. Ha sonado en la planta de abajo. Así que cojo la linterna y el cuchillo K-Bar de marine americano –recuerdo de Disneylandia– y bajo las escaleras intentando ir tranquilo y echar cuentas. Cuántos son, altos o bajos, nacionales o de importación, armados o no. Si estuviera en un país normal, este agobio sería relativo. Bajaría con una escopeta de caza, y una vez abajo haría pumba, pumba, sin decir buenas noches. Albanokosovares al cielo. O lo que sean. Pero estoy en la sierra de Madrid, España. Tampoco me gusta la caza ni tengo escopeta. Sólo un Kalashnikov –otro recuerdo de Disneylandia– que ya no dispara. Por otra parte, una escopeta no iba a servirme de nada. Estoy en la España líder de Occidente, repito. Aquí el procedimiento varía. Mientras bajo por la escalera –de mi casa, insisto– con el cuchillo en la mano, lo que voy es haciendo cálculos. Pensando, si se lía la pajarraca, si no me ponen mirando a Triana y si tengo suerte de esparramar a algún malo, en lo que voy a contar luego a la Guardia Civil y al juez. Que tiene huevos.

Lo primero, a ver cómo averiguo cuántos son. Porque si encuentro a un caco solo y tengo la fortuna de arrimarme y tirarle un viaje, antes debo establecer los parámetros. Imaginen que descubro a uno robándome las películas de John Wayne, le doy una mojada a oscuras, y resulta que el fulano está solo y no lleva armas, o lleva un destornillador, mientras que yo se la endiño con una hoja de palmo y pico. Ruina total. La violencia debe ser proporcionada, ojo. Y para que lo sea, antes he de asegurarme de lo que lleva el pavo. Y de sus intenciones. No es lo mismo que un bulto oscuro que se cuela en tu casa de madrugada tenga el propósito de robarte Río Bravo que violar a tu mujer, a tu madre, a tus niñas y a la chacha. Todo eso hay que establecerlo antes con el diálogo adecuado. ¿A qué viene usted exactamente, buen hombre? ¿Cuáles son sus intenciones? ¿De dónde es? ¿A qué dedica el tiempo libre?… Y si el otro no domina el español, recurriendo a un medio alternativo. No añadamos, por Dios, el agravante de xenofobia a la prepotencia.

Pero la cosa no acaba ahí. Incluso si establezco con luz y taquígrafos los móviles exactos y el armamento del malo, un juez –eso depende del que me toque– puede decidir que encontrártelo de noche en casa, incluso armado de igual a igual, no es motivo suficiente para el acto fascista de pegarle una puñalada. Además hay que demostrar que se enfrentó a ti, que ésa es otra. Y no digo ya si en vez de darle un pinchazo, en el calor de la refriega le pegas tres o cuatro. Ahí vas listo. Ensañamiento y alevosía, por lo menos. En cualquier caso, violencia innecesaria; como en el episodio reciente de ese secuestrado con su mujer que, para librarse de sus captores, les quitó el cuchillo y le endiñó seis puñaladas a uno de ellos. Estaría cabreadillo, supongo, o el otro no se dejaba. Pues nada. Diez años de prisión, reducidos a cinco por el Tribunal Supremo. Lo normal. Por chulo.

Imaginemos sin embargo que, en vez de cuchillo, lo que esta noche lleva el malo es una pistola de verdad. Y que en un alarde de perspicacia y de potra increíble lo advierto en la oscuridad, me abalanzo heroico sobre el malvado, desarmándolo, y forcejeamos. Y pum. Le pego un tiro. Ruina absoluta, oigan. Sale más barato dejar que él me lo pegue a mí, porque hasta pueden demandarme los familiares del difunto. Otra cosa sería que el malo estuviese acompañado. En tal caso, nuestra legislación es comprensiva. Sólo tengo que abalanzarme vigorosamente sobre él, arrebatarle el fusco, calcular con astuta visión de conjunto cuántos malos hay en la casa, qué armamento llevan y cuáles son las intenciones de cada uno, y dispararle, no al que lleve barra de hierro, navaja empalmada, bate de béisbol o pistola simulada –ojito con esto último, hay que acercarse y comprobarlo antes–, sino a aquel que cargue de pistolón o subfusil para arriba. Todo eso, asegurándome bien, pese a la oscuridad y el previsible barullo, de que en ese momento el fulano no se está dando ya a la fuga; porque en tal caso la cagaste, Burlancaster. En cuanto al del bate de béisbol, el procedimiento es simple: dejo la pistola, voy en busca de otro bate, bastón o paraguas de similares dimensiones y le hago frente, mientras afeo su conducta y le pregunto si sólo pretende llevarse las joyas de la familia o si sus intenciones incluyen, además, romperme el ojete. Luego hago lo mismo con el de la navaja. Y así sucesivamente.

El caso es que, cuando llego al final de la escalera, comiéndome el tarro y más pendiente de las explicaciones que daré mañana, si salgo de ésta, que de lo que pueda encontrar abajo, compruebo que se ha ido dos o tres veces la luz, y que el ruido era del deuvedé y de la tele al encenderse. Y pienso que por esta vez me he salvado. De ir a la cárcel, quiero decir. Traía más cuenta dejar que me robaran.

1 de septiembre de 2009 Posted by | DELINCUENTE, ESPAÑA, JUSTICIA | Deja un comentario

RELACIÓN ENTRE EMPLEO Y DELINCUENCIA

Un estudio de la Universidad Autónoma de Madrid.

Uno de los campos que más interés ha generado dentro de la criminalidad ha sido la relación de los jóvenes y las características que los hacen más vulnerables a la comisión de delitos y a la victimización de los mismos. Asimismo, también es abundante la literatura acerca del desempleo juvenil. La causa para la profusión de ambos tipos de estudios es evidente y pasa por el hecho de que las tasa de delincuencia y de desempleo entre los jóvenes son muy superiores a las del conjunto de la población. Sin embargo, la producción científica acerca de las condiciones económicas que influencian el comportamiento delictivo de los jóvenes es substancialmente menor. Pese a todo, algunos estudios merecen una atención concreta.

Hay que tener en mente, en cualquier caso, que los patrones delictivos de los jóvenes son peculiares en relación con los del resto del cuerpo social. En el caso de que se vean involucrados en actividades de delincuencia es muy inusual que los jóvenes se inmiscuyan en actividades profesionales de altos beneficios. Esto es así porque a tales negocios tan sólo se accede mediante el status logrado mediante la experiencia ganada en una carrera delictiva de largo plazo y mediante la asociación con otros criminales expertos, lo cual suele ocurrir por la vía del encarcelamiento. Por contra, los jóvenes suelen ocuparse en actividades de corto plazo, reiteradas y de alto riesgo en lo que suele definirse como grupos de delincuencia juvenil.

Como no podría ser otro modo, se ha tratado de explicar esta situación prácticamente universal de que los jóvenes generen la mayor parte de los delitos reportados a las fuerzas de seguridad desde una perspectiva motivacional. De este modo, se afirma que en etapas anteriores a la edad adulta se agudiza el conflicto entre grandes expectativas de consumo y enormes dificultades para acceder a los ingresos necesarios para satisfacerlas a través del mercado de trabajo. Los jóvenes son el objetivo de buena parte de la publicidad de los medios de comunicación de masas, que los presentan, en sus versiones más positivas, como el ejemplo a seguir por el resto de la sociedad y así se les incita a un consumo sin precedentes de posesiones materiales y de artículos de ocio. Sin embargo, un mercado de trabajo cada vez cerrado en el segmento de empleos estables, bien remunerados y con gratificantes condiciones de trabajo, que están copadas por los adultos, les niega a los jóvenes la independencia económica necesaria para satisfacer esas necesidades que, tras la reiteración publicitaria, se perciben como ineludibles. La confrontación entre ambos factores, entonces, sería generadora de un incremento de la motivación de los jóvenes hacia la delincuencia. Asimismo, el hecho de que los compromisos, fundamentalmente familiares, con otros individuos sean menores puede provocar en la práctica que su motivación hacia el delito sea más acusada puesto que se inhiben los costes de algunas de las consecuencias de las prácticas delictivas.

Por contra, la teoría de las oportunidades establece que la relación entre la delincuencia juvenil y el desempleo entre dicho grupo de edad sería negativa. En otras palabras, el empeoramiento de las circunstancias económicas reduce los índices de delincuencia juvenil. Puesto que el desempleo juvenil tiene a mostrar movimientos al alza y a la baja en la misma dirección que la tasa de paro general, en épocas de recesión aumentarán las posibilidades de que los jóvenes estén sometidos a una más extensa supervisión directa e indirecta por parte de los adultos, ya sea de sus familiares o de personas de su entorno. Asimismo, si el clima económico es expansivo y se incrementan las oportunidades laborales para los jóvenes, aumenta su poder adquisitivo y, consiguientemente, la cantidad de tiempo que pasan fuera del hogar, encontrando en la vida en su grupo de iguales nuevas oportunidades para la delincuencia, ya sea como víctima o como actor de la misma. El modelo de socialización juvenil suele estar marcado por posiciones al mundo adulto, el cual que tratan de transformar. En consecuencia, los ingresos dentro del mercado de trabajo por parte de los jóvenes no sólo no inhibirían las actividades delictivas destinadas a satisfacer sus necesidades sino que darían acceso a nuevas formas de delincuencia, en ciertos casos más violenta. Por último, dado que los jóvenes como grupo tienden a involucrarse en actividades delictivas de alto riesgo y escaso beneficio, precisamente aquellas disponibles para los individuos como menor poder adquisitivo y menor acceso a recursos importantes para las prácticas delictivas de mayor escasa, es previsible que cambios en la estructura de oportunidades tuviesen un impacto mayor en sus actividades que en el resto de la sociedad.

En cualquier caso, parece menos probable que los jóvenes obtengan ocupación en empleos bien remunerados, incluso durante las etapas aparentemente más prósperas desde el punto de vista económico. La propia situación de los jóvenes produce dos efectos contraproducentes que atenúan y agravan la situación de desempleo en comparación con otros grupos de edad adulta. Por una parte, es muy improbable que los jóvenes tengan ingresos propios discrecionales, tales como ahorros o subsidios estatales de desempleo, que les mantengan en un umbral de renta suficiente para afrontar las abundantes necesidades generadas. Debido a su posición relativamente baja en la pirámide ocupacional, sus esfuerzos por encontrar un empleo una vez despedidos obtienen menores recompensas. Además, los jóvenes suelen ser quienes actúen con más frecuencia como fuerza de trabajo discontinua que entran y salen del mercado de trabajo conforme cambian las condiciones económicas generales. Por otra, en la mayor parte de los casos los jóvenes conservan una red de relaciones familiares que les permiten enfrentarse a una situación de desempleo con un colchón que aminora la pérdida de rentas, normalmente bajas cuando están ocupados, provocada por el desempleo. Dicho de otro modo, muchos individuos en el final de la adolescencia y principios de la edad adulta continúan recibiendo recursos de sus padres, o de otros familiares, con lo cual se atenúan las dificultades generadas por el desempleo.

Por lo tanto, podría parecer que para los jóvenes el desempleo ejerce un mayor impacto positivo en términos de motivación y, además, una influencia negativa más fuerte mediante cambios de oportunidad que para los grupos adultos.

3 de abril de 2009 Posted by | DELINCUENTE, EMPLEO, ESTUDIO | Deja un comentario

PERSONALIDAD DE AUTORES DE HECHOS DELICTIVOS

INTRODUCCIÓN

Millón (1969) propuso un sistema basado en prototipos de personalidad más que en rasgos únicos, elaboró una descripción teórica de diversos prototipos de estilos de personalidad concretos, aprovechando el saber acumulado a lo largo de muchos años de práctica clínica, Millón tomó prestadas concepciones muy utilizadas en el campo de trastornos de personalidad para elaborar sus primeros ocho estilos básicos de personalidad: Esquizoide, evitativo, dependiente, histriónico, narcisista, antisocial, compulsivo y negativista.

El presente estudio proporciona el conocimiento del estilo de personalidad ó el patrón habitual del comportamiento de los autores y victimas de los hechos delictivos puede orientar acerca de pensamientos, actitudes y comportamientos usuales de los sujetos que servirán para comprender mejor los motivos por los cuales delinquen, en el caso de los autores; e identificar las reacciones ante los factores situacionales y ambientales que se han producido ante un hecho delictuoso en el caso de las víctimas. El diagnóstico de determinados síndromes clínicos también puede servir de explicación complementaria a la conducta de estos grupos de sujetos.

El propósito del presente estudio es conocer y establecer los patrones básicos de personalidad y los síndromes clínicos de gravedad moderada que se presentan en autores y víctimas de hechos delictivos.

En el presente estudio el tipo de investigación que utilizamos es DESCRIPTIVO – COMPARATIVO porque vamos a describir los estilos de personalidad de las personas tanto en autores como en victimas de hechos delictivos, y vamos a comparar el estilo de personalidad en función del tipo del delito cometido “homicidio, violación, secuestro, y otros”.

TEORÍA

La personalidad se concibe actualmente como un patrón complejo de características psicológicas profundamente arraigadas, que son en su mayor parte inconscientes y difíciles de cambiar, y se expresan automáticamente en casi todas las áreas de funcionamiento del individuo. Estos rasgos intrínsecos y generales surgen de una complicada matriz de determinantes biológicos y aprendizajes, y en última instancia comprenden el patrón idiosincrásico de percibir, sentir, pensar, afrontar, y comportarse de un individuo (Millón, 2000).

Según Eysenck (1979, 1990), citado por Lawrence (1998), una persona desarrolla síntomas neuróticos debido a la interacción entre un sistema biológico y las experiencias que fomentan un aprendizaje de fuertes reacciones emocionales ante estímulos que producen miedo. Considera el funcionamiento del sistema biológico, que tiene un fuerte componente genético (heredado), clave para el desarrollo de patologías.

Según la teoría psicoanalítica, la persona no es consciente del sentimiento – deseo y de la defensa contra éste. El proceso no sólo es automático en el sentido de que es habitual y por tanto no consciente, sino que es inconsciente porque es reprimido. No es sólo que la persona no se dé cuenta, sino que exista una barrera (v. g. defensa) en contra de que se dé cuenta.

La teoría sociocognitiva de Bandura dice que: La conducta mal adaptada es el resultado de un aprendizaje disfuncional. Dicho aprendizaje tiene lugar debido a la experiencia directa o a la exposición de modelos inapropiados. En el último caso, a través del aprendizaje observacional y el condicionamiento vicario de reacciones emocionales, la persona aprende expectativas, reacciones emocionales y reacciones conductuales mal adaptadas

El modelo cognitivo de Beck propone que la psicopatología resalta la importancia que tienen las creencias automáticas y erróneas (esquemas) y el procesamiento mal adaptado de la información (por ejemplo, apreciaciones defectuosas) en la creación de emociones negativas y dolorosas y reacciones conductuales mal adaptadas.

Millón dice que la personalidad y la psicopatología se desarrollan como resultado de la interacción de fuerzas ambientales y organísmicas. Estas interacciones empiezan en el mismo momento de la concepción y se mantienen a lo largo de la vida. Así por ejemplo personas con potenciales biológicos similares poseen personalidades distintas y sufren distintos síndromes clínicos según las experiencias a las que se ven expuestas. De acuerdo con esta teoría, los factores biológicos pueden configurar, facilitar o limitar la naturaleza de las experiencias y aprendizajes de las personas de varias maneras. Millón derivó patrones de personalidad de afrontamiento que, en último término, se correspondían detalladamente con cada uno de los trastornos de la personalidad oficiales del DSM-III. Estos patrones de afrontamiento eran concebidos como formas complejas de comportamiento instrumental, es decir, formas de conseguir un refuerzo positivo y evitar una estimulación aversiva.

El termino estilo de personalidad refiere a la esencia psicológica de la persona, independientemente de aspectos patológicos o de habilidades de afrontamiento. El DSM – III – R lo define como una forma “estable” de “percibir, relacionarse, con y pensar sobre el entorno y uno mismo” que “se manifiesta en una amplia variedad de contextos sociales y personales importantes” (American Psychiatric Association, 1987, Pág. 335).

Millón Propuso un sistema basado en prototipos de personalidad más que en rasgos únicos. Elaboró una descripción teórica de diversos prototipos de estilos de personalidad concretos, tomó prestadas concepciones muy utilizadas en el campo de los trastornos de personalidad para elaborar sus primeros ocho estilos básicos de personalidad: esquizoide, evitativo, dependiente, histriónico, narcisista, antisocial, compulsivo y negativista. derivó una taxonomía de aprendizaje biosocial que combinaba en una matriz 4×2 los estilos dependiente, independiente, ambivalente y desvinculado con la dimensión actividad – pasividad. Esta matriz produjo ocho tipos básicos a los que se añadieron tres trastornos graves para formar un total de once patrones de personalidad teórico. Aunque en último término se correspondía con los trastornos oficiales de la personalidad del DSM-III, estos patrones de comportamiento fueron considerados conceptuales y prototípicos y no representativos de entidades diagnósticas.

a. EL PATRÓN PASIVO – DEPENDIENTE (PERSONALIDAD SUMISA DE MILLON; TRASTORNO DE LA PERSONALIDAD POR DEPENDENCIA DEL DSM-III) se caracteriza por la búsqueda de relaciones en las que se depende de los demás para la obtensión de afecto, seguridad y guía. (Millón, 2000).

b. EL PATRÓN ACTIVO – DEPENDIENTE (PERSONALIDAD GREGARIA DE MILLON; TRASTORNO HISTRIÓNICO DE LA PERSONALIDAD DEL DSM-III) muestra una insaciable e indiscriminada búsqueda de estimulación y afecto. (Millón, 2000).

c. EL PATRÓN PASIVO – INDEPENDIENTE (PERSONALIDAD NARCISISTA DE MILLON; TRASTORNO NARCISISTA DE LA PERSONALIDAD DEL DSM-III) dirige sus afectos hacia sí mismo. Como consecuencia de las experiencias recientes, estas personas han aprendido a sobrevalorar sus capacidades; no obstante, esta confianza en su superioridad puede estar basada en falsas premisas (Millón, 2000).

d. EL PATRÓN ACTIVO – INDEPENDIENTE (PERSONALIDAD VIOLENTA DE MILLON: TRASTORNO ANTISOCIAL DE LA PERSONALIDAD DEL DSM-III) refleja la desconfianza aprendida hacia los demás y el deseo de autonomía y retribución por injusticias pasadas. (Millón, 2000).

e. EL PATRÓN PASIVO – AMBIVALENTE (PERSONALIDAD RESPETUOSA DE MILLON; TRASTORNO COMPULSIVO DE LA PERSONALIDAD DEL DSM-III) está basado en el conflicto entre la hostilidad hacia los demás y el temor a la desaprobación social. (Millón, 2000).

f. EL PATRÓN ACTIVO – AMBIVALENTE (PERSONALIDAD SENSITIVA DE MILLON; TRASTORNO PASIVO – AGRESIVO DE LA PERSONALIDAD DEL DSM-III) Estas personas se ven envueltas en disputas y decepciones interminables, ya que dudan entre la deferencia y la conformidad, por una parte, y el negativismo agresivo por la otra (Millón, 2000).

g. EL PATRÓN PASIVO – DESVINCULADO (PERSONALIDAD INTROVERTIDA DE MILLON; TRASTORNO ESQUIZOIDE DE LA PERSONALIDAD DEL DSM-III) se caracteriza por la impasibilidad social. Las necesidades de afecto y emociones son mínimas (Millón, 2000).

h. EL PATRÓN ACTIVO – DESVINCULADO (PERSONALIDAD INHIBIDA DE MILLON; TRASTORNO DE LA PERSONALIDAD POR EVITACIÓN DEL DSM-III) refleja el temor y la desconfianza hacia los demás. Estas personas mantienen una vigilancia constante para que sus impulsos y anhelos de afecto no resulten en una repetición del dolor y la angustia que experimentaron anteriormente con otros: así mismo se identificaron tres patrones de personalidad adicionales con un nivel de psicopatología moderadamente grave o límite. Se diferencian de los ocho primeros en varios criterios, especialmente en cuanto a déficit de la competencia social y presencia de episodios psicóticos periódicos, aunque reversibles. Menos integrados y eficaces en cuanto a la capacidad de afrontamiento de los patrones más moderados, parecen especialmente vulnerables a las tensiones de la vida cotidiana (Millón, 2000).

i. LA PERSONALIDAD CICLOIDE SE CORRESPONDE CON EL TRASTORNO LÍMITE DE LA PERSONALIDAD DEL DSM-III refleja una orientación dependiente o ambivalente moderadamente disfuncional. Estas personalidades experimentan intensos estados de ánimo endógenos, con periodos recurrentes de abatimiento y apatía entremezclada con accesos de ira, ansiedad o euforia. (Millón, 2000).

j. LA PERSONALIDAD PARANOIDE SE DESCRIBE DE MANERA PARECIDA TANTO EN LA OBRA DE MILLÓN COMO EN EL DSM-III. Estas personas muestran una desconfianza vigilante hacia los demás, una inquieta actitud de defensa frente a críticas y engaños anticipados. Presentan una irritabilidad fácil y una tendencia a provocar la exasperación y el enfado de los otros (Millón, 2000).

k. EL TRASTORNO ESQUIZOTÍPICO DE LA PERSONALIDAD DEL DSM-III Y LA PERSONALIDAD ESQUIZOIDE DE MILLÓN muestran un conjunto de comportamientos que reflejan un patrón mal integrado o desvinculado disfuncionalmente. Estos individuos prefieren la soledad con mínimas vinculaciones y obligaciones personales. (Millón, 2000).

Según el DSM-IV (American Psychiatric Association, 1994) hay once trastornos de personalidad, agrupados en tres grandes tipos, y dos categorías provisionales adicionales.

a.- SUJETOS RAROS Y EXCéNTRICOS:

Personas con una incapacidad para establecer relaciones interpersonales adecuadas, deriva de una mala socialización, introversión muy acentuada, inestabilidad emocional y una radical independencia.

ü TRASTORNO PARANOIDE DE LA PERSONALIDAD :

Personas muy sensibles que están siempre a la defensiva, continuamente tienen ideas y preocupaciones no justificadas y una desconfianza extrema hacia los demás ante la certeza percibida de que tratan de engañarles. Tienden a ser suspicaces, celosos. Pueden ser observadores agudos o penetrantes, correctos en recepción, pero errados en su juicio, las dificultades en las relaciones interpersonales son muy grandes (Avia, 1989), citado por (Echeburúa, 1994).

ü TRASTORNOS ESQUIZOIDES DE LA PERSONALIDAD

Estas personas no tiene apenas relaciones interpersonales porque carecen de interés por las mismas, no muestran afecto por los demás y resultan indiferentes ante los sentimientos de las personas que las rodean y ante las críticas o elogios de ellas.

ü TRASTORNO ESQUIZOTÍPICO DE LA PERSONALIDAD:

Estos individuos son los más extraños de todos los incluidos en este grupo, son personas excéntricas con alteraciones en el pensamiento, la percepción, el lenguaje y la conducta, que no son suficientemente graves como para ser diagnosticadas de esquizofrenicas; el pensamiento mágico (telepatía, superstición, poderes ocultos, etc), las ideas de referencia, las ilusiones recurrentes y la incoherencia en el lenguaje, sentimientos de extrañeza y despersonalización, un atuendo extravagante y un aspecto externo desaliñado.

b.- SUJETOS EMOCIONALES E INMADUROS

Este segundo grupo incluye los sujetos inmaduros, caracterizados por su labilidad afectiva y por una emotividad peculiar que va acompañada de conductas descontroladas o socialmente poco convenientes Valdés (1991), citado por Echeburúa (1994), los sujetos inmaduros suelen ser extravertidos, mal socializados , desajustados emocionalmente y dependientes.

üTRASTORNO HISTRIÓNICO DE LA PERSONALIDAD:

Lo más característico de las personalidades histriónicas, surgidas a veces en un marco similar de sobreprotección, es la hipersensibilidad y la tendencia a atribuir a pequeñeces grandes desastres, así como la propensión a la fantasía. De este trastorno de la personalidad emergen frecuentemente en la clínica trastornos de conducta como somatizaciones, intentos de suicidio, distimias, etc.

ü TRASTORNO NARCISISTA DE LA PERSONALIDAD:

Son egocéntricas y despreciativas respecto a los demás, sentido exagerado de la propia importancia, las relaciones interpersonales suelen ser en consecuencia arrogantes, distantes e interesadas, caracterizadas por el exhibicionismo y la búsqueda exagerada de admiración y atensión.

TRASTORNO ANTISOCIAL DE LA PERSONALIDAD:

Son personas irresponsables, agresivas, y que tienden a violar con frecuencia los derechos ajenos sin sentirse culpables por ello. El consumo de alcohol y de drogas tiende a agravar este tipo de comportamiento.

TRASTORNO LÍMITE DE LA PERSONALIDAD.

La inestabilidad, junto con la impulsividad, constituyen las características centrales de este trastorno, la inestabilidad puede ser referida al estado de ánimo, que cambia con facilidad de la normalidad de la depresión o de la irritabilidad, o a la conducta interpersonal, que puede oscilar desde una necesidad extrema de atensión hasta un rechazo de las relaciones íntimas .

c.- SUJETOS TEMEROSOS

Este tercer grupo incluye sujetos caracterizados por un miedo patológico, son personas muy sensibles, muy reactivas emocionalmente y poco tolerantes al castigo, basadas frecuentemente en la evitación ante las dificultades de la vida cotidiana.

üTRASTORNO DE LA PERSONALIDAD POR EVITACIÓN

Son personas tímidas e introvertidas, evitan las conductas interpersonales y sin embargo manifiestan un gran deseo de afecto y aceptación, oscilación entre el deseo y el miedo de relacionarse con otros.

üTRASTORNO DE LA PERSONALIDAD POR DEPENDENCIA

Son personas necesitadas constantemente de aprobación, de afecto y de apoyo por parte de las personas que las rodean, tendencia a evitar situaciones de tensión y de conflicto interpersonal.

ü TRASTORNO OBSESIVO – COMPULSIVO DE LA PERSONALIDAD

Son personas rígidas, poco espontáneas, perfeccionistas de conductas inhibidas, con preocupaciones morales muy acentuadas, sin sentido del humor, dificultades para expresar las emociones, situaciones de tensión permanente; las dificultades de adaptación a las situaciones nuevas, la dependencia externa de las normas, temor a la pérdida de control, y en último término al rechazo y una preocupación por el castigo.

ü TRASTORNO PASIVO – AGRESIVO DE LA PERSONALIDAD

Son personas emocionalmente inmaduras que se caracterizan por el negativismo y la resistencia pasiva frente a las demandas externas para actuar en contextos laborales y sociales.

d.- PERSONALIDAD SÁDICA Y AUTODESTRUCTIVA

ü PERSONALIDAD SÁDICA

Son conductas crueles, humillantes y agresivas en relación con los demás, cierta fascinación por la violencia, son personas autoritarias, dominantes, hostiles, que abusan de los demás y disfrutan con el sufrimiento ajeno, sin sentimientos de culpa.

ü PERSONALIDAD AUTODESTRUCTIVA

Elude experiencias satisfactorias y por dejarse arrastrar obstinadamente por situaciones o relaciones que ele proporcionan un nivel de alto sufrimiento.

Estudio presente

Objetivos de estudio

  • Objetivo General

Conocer los patrones básicos de personalidad y los síndromes clínicos de gravedad moderada que presentan autores y víctimas de hechos delictivos que son evaluados en el Departamento de Psicología Forense de la Unidad de Criminalística de la XI DIRTEPOL – AREQUIPA

  • Objetivos Específicos

a. Identificar y describir los patrones básicos de personalidad y los síndromes clínicos de gravedad moderada que presentan las víctimas de hechos delictivos que son evaluados en el Departamento de Psicología Forense de la Unidad de Criminalística de la XI DIRTEPOL – AREQUIPA

b. Identificar y describir los patrones básicos de personalidad y los síndromes clínicos de gravedad moderada que presentan los autores de hechos delictivos que son evaluados en el Departamento de Psicología Forense de la Unidad de Criminalística de la XI DIRTEPOL – AREQUIPA

c. Describir las características personales de los autores y víctimas de hechos delictivos que son evaluados en el Departamento de Psicología Forense de la Unidad de Criminalística de la XI DIRTEPOL – AREQUIPA

d. Establecer el perfil comparativo de autores y víctimas de hechos delictivos que que son evaluados en el Departamento de Psicología Forense de la Unidad de Criminalística de la XI DIRTEPOL – AREQUIPA

1.1 Importancia del Estudio

Es importante conocer el patrón de comportamiento habitual de las personas que han delinquido y que han sido víctimas de algún hecho delictuoso, ya que nos puede orientar acerca de sus pensamientos, actitudes y comportamientos más usuales que ayudarán a comprender mejor los motivos que les han llevado a cometer delitos en caso de los autores; y a identificar las reacciones ante los factores situacionales y ambientales que se han producido ante un hecho delictuoso en el caso de las víctimas. De esta forma se pueden desarrollar programas de prevención y tratamiento en estos sectores de la población.

Diseño de investigación

En el presente estudio el tipo de investigación que utilizamos es DESCRIPTIVO – COMPARATIVO porque vamos a describir los estilos de personalidad de las personas tanto en autores como en victimas de hechos delictivos, y vamos a comparar el estilo de personalidad en función del tipo del delito cometido “homicidio, violación, secuestro, y otros”.

El propósito del presente estudio es conocer y establecer los patrones básicos de personalidad y los síndromes clínicos de gravedad moderada que se presentan en autores y victimas de hechos delictivos

Es por ello que nos planteamos el siguiente problema de investigación: ¿Cuáles son los patrones básicos de personalidad y los síndromes clínicos de gravedad moderada que se presentan en autores y víctimas de hechos delictivos

3.1 Sujetos

Las personas evaluadas han sido un total de 38, entre autores y víctimas de hechos delictivos, sus edades oscilan entre los 17 y 55 años, su grado de instrucción están entre secundaria incompleta y estudios superiores profesionales, enviadas por las diferentes unidades de la PNP y/o Ministerio Público a pasar evaluación en el Departamento de Psicología Forense de la Unidad de Criminalística de la XI DIRTEPOL – AREQUIPA,

1.2 Definición de Términos

  1. Estilos de Personalidad

Según Millon (1999), los estilos de personalidad reflejan en profundidad características permanentes y omnipresentes del funcionamiento del paciente. Estas características tienden a perpetuarse y agravar las dificultades cotidianas ya que los pacientes están tan encorchetados y automatizados con este modo de vida que con frecuencia son inconscientes de las consecuencias destructivas de su naturaleza y personalidad.

  1. Síndromes Clínicos de Gravedad Moderada

Según Millon (1998), es una escala del MCMI-II que fue diseñada para medir síntomas que se superponen al estilo de personalidad propio de cada sujeto. En general, estos síntomas se asocian más directamente con las quejas que presenta el paciente que las escalas básicas de personalidad y sulen llevar a diagnósticos dentro del Eje I del DSM-IV.

  1. Hechos Delictivos

Se encuentran incluídos en este apartado los delitos de violación, secuestro, homicidio, violencia familiar, maltrato psicológico, seguridad pública, prácticas abortivas y lesiones graves; que se encuentran en investigación prejurisdiccional en la Unidad de Criminalística de la XI DIRTEPOL – AREQUIPA.

Hipótesis

  1. Existen diferencias en los patrones básicos de personalidad de los autores y víctimas de hechos delictivos que son evaluadas en el Departamento de Psicología Forense de la Unidad de Criminalística de la XI DIRTEPOL – AREQUIPA
  2. Las víctimas de hechos delictivos que son evaluadas en el departamento de Psicología Forense de la Unidad de Criminalística en la XI DIRTEPOL – AREQUIPA presentan dos o más síndromes de gravedad moderada clínicamente significativos.

Método

A todos los sujetos que fueron evaluados se les pidió su colaboración para la resolución del inventario, explicándoles todas las instrucciones necesarias y asegurándonos de que las habían entendido, pidiéndoles que respondan a los dos o tres primeros ítem, a modo de prueba y luego pudieran continuar ellos solos.

A su vez, también fueron realizadas entrevistas individuales donde se obtuvieron las historias personales de cada evaluado.

El procesamiento de los datos recolectados se han hecho en base a los métodos de Estadística Descriptiva e Inferencial. Se emplearon:

– Medidas de Tendencia Central

– Chi Cuadrado

Herramientas

Test de Millon

Título: Inventario Clínico Multiaxial de Millon (MCMI-II)

Autor: Theodore Millon

Año: 1999

Descripción: El MCMI-II sirve para proporcionar información en tareas de evaluación y tratamiento de personas con dificultades emocionales e interpersonales. Su utilidad es fundamentalmente clínica y de investigación, no siendo recomendada su utilización en poblaciones normales, La teoría que sustenta el inventario clínico está basada en el diagnóstico de prototipos clínicos, asumiendo que los grupos prototípicos muestran comportamientos comunes y distintivos que pueden alertar al clínico o al investigador sobre aspectos de la historia del paciente y de su funcionamiento actual que no se habían observado.

Esencialmente, postula 13 estilos básicos de funcionamiento de la personalidad que son definidos empleando la nomenclatura del eje II del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV).

Validación Estructura Interna: Las relaciones que se encontraron entre los ítems de la prueba y las escalas deberían corresponder al modelo estructural de la teoría del instrumento. Por ejemplo, si una teoría postula la existencia de características de personalidad formuladas como rasgos independientes o “puros”, el instrumento debería diseñarse con una estructura factorial; es decir, los ítems que componen cada escala deberían correlacionarse positivamente unos con otros y correlacionarse negativamente con todas las otras escalas del instrumento. Entonces el test demostraría la fidelidad de su teoría directriz.

Validación Criterial Externa: la idea central que subyace al uso de la validación criterial externa es bastante clara. Los ítems que comprenden cada una de las escalas del test deberían seleccionarse empíricamente en base a su asociación comprobada con una medida significativa y pertinente del criterio. El procedimiento por el que ésta asociación se mide es también directo. Los ítems preliminares deberían aplicarse a dos de los grupos de sujetos que difiriesen sobre la medida del criterio. El grupo “criterio” posee la característica con la que el ítem está siendo asociado; el grupo de “comparación” no. Después de aplicar el test, se calculan las frecuencias Verdadero y Falso asociadas para ambos grupos sobre cada ítem. Para asegurar que éstas discriminaciones de ítems no ocurren meramente por azar, deberían reevaluarse mediante nuevos estudios de validación cruzada de las muestras.

Confiabilidad: Un problema importante en la evaluación de cualquier instrumento psicológico es si sus resultados son confiables. Proporcionar una solución a este problema es particularmente difícil en test diseñados para medir trastornos de personalidady, más particularmente, síndromes clínicos. Aunque los rasgos de personalidad sean menos uniformes en el tiempo que las aptitudes intelectuales, no debemos reducir los esfuerzos para seleccionar ítems que puedan lograr una medida con estabilidad razonable durante largos períodos de tiempo. Es más problemático lograr tales niveles de estabilidad cuando se trata de síndromes clínicos por el cambio del Sí mismo, que es una característica inevitable de estos estados.

DISCUSIÓN DE RESULTADOS

En primer lugar, es preciso hacer hincapié en que el punto de vista adoptado es que la dimensión patológica de la personalidad descansa en un continuo, en el que intervienen matices y en el que habrá extremos. Por lo tanto, las afirmaciones aquí realizadas no pretenden etiquetar a los participantes en extremos alterados, ni establecer categorías diagnósticas inamovibles.

Con la finalidad de comprender con mayor profundidad los resultados hallados, parece de interés recordar algunos planteamientos realizados por el autor del cuestionario de personalidad que se ha utilizado.

Para Millón (1998), “todos los patrones comportamentales patológicos, independientemente de la gravedad que presenten suponen características de funcionamiento profundamente arraigadas que son productos de la interacción de las influencias constitucionales y de la experiencia”

Así, el autor propone que el estilo de personalidad y de afrontamiento de cada individuo se fija tan firmemente, que se convierte en formas de respuesta automática en la vida diaria. Se propiciarían círculos viciosos dentro del comportamiento que llevarían a la persona a nuevas dificultades, y éstas a reacciones similares una y otra vez.

Sin embargo, distingue entre estilo y estructura en la organización de la personalidad. El estilo es la manera funcional con la que el individuo se relaciona con el mundo interior y exterior, y la estructura representa estereotipos profundamente arraigados y relativamente duraderos de recuerdos, actitudes, temores, etc., que alteran el impacto de las experiencias siguientes de acuerdo con las experiencias e inclinaciones preformadas. Es así que la estructura queda definida como una organización casi permanente de la personalidad y el estilo como una forma de expresión.

Es preciso señalar que durante décadas, los psicólogos se han ocupado de desarrollar tipologías que recogieran los aspectos esenciales de los delincuentes. En realidad se trata de una tarea difícil ya que existe mil maneras de agredir violentamente y mil maneras de ser agredido de la misma forma. El factor situacional, además es de crucial importancia, como lo demuestran los datos estadísticos que revelan, una y otra vez, la presencia de elementos circunstanciales (alcohol, armas, etc.) en las agresiones violentas.

Los resultados de la presente investigación coinciden con la investigación realizada por la Universidad de Málaga-Madrid “Factores de Personalidad y delitos Violentos” en donde los autores de Hechos Delictivos obtuvieron puntuaciones altas superiores a 75 tb en el estilo dependiente y superior a 60 tb en el estilo compulsivo, y el estilo evitativo hallado en la presente investigación, desde esta perspectiva, los Autores de Hechos Delictivos con patrones básicos de personalidad Evitativo, Dependiente y Compulsivo. Quedarían así descritos como individuos de naturaleza ordenada y disciplinada con una autoestima baja. Son personas que suelen creer que los demás son mejores, más capaces y más interesantes que ellos. En general se muestran como personas humildes, amables y conciliadoras, y tienden a establecer fuertes vínculos emocionales para obtener el respaldo que necesitan, mostrándose sumisos o, al menos, complacientes. Huyen de las situaciones competitivas porque en ellas se sienten vulnerables, pero en los contextos en los que se sienten protegidos, se encuentran cómodos y tranquilos. Además de contar con la guía y protección de los demás, para defenderse de su propia inseguridad, estas personas tienden a estar siempre pendientes de no cometer ningún error. Son perfeccionistas, ordenadas y compulsivas, y se organizan a conciencia para hacer todo el trabajo a tiempo, dando una imagen de persona eficaz, trabajadora, perseverante y digna de confianza. Este perfil de personalidad sería equivalente al de los sobrecontrolados de (Mergargee 1966, 2002).

Observamos que este perfil destaca entre personas cuyos problemas requieren una terapia de pareja (Craig y Olson, 1995), quizá debido a que también es frecuente entre hombres con un historial de violencia doméstica (Hamberger y Hastings, 1986), citados por Ortiz-Tallo (1999).

A de añadirse que en el estudio “Factores de personalidad y delitos Violentos” a diferencia de la presente investigación encontraron según la información recabada en la entrevista personal que los sujetos habían consumido alcohol antes de cometer el delito, a diferencia de los resultados obtenidos en la presente investigación no se encontró ninguna sub escala de síndromes clínicos de gravedad moderada que sea clínicamente significativo.

Se expresan argumentos dentro de lo que plantea Echeburúa, quien propone como explicación a cometer delitos de violación y homicidio, los problemas de relación. Serán personas con poca o nula capacidad de empatizar e incapacidad para conseguir intimidad. Tendrían más dificultades a la hora de establecer vínculos emocionales junto con una sensación de indefensión y de vulnerabilidad en sus relaciones con los adultos, lo que les llevaría a la relación sexual desviada, a causar daño físico y vulnerar la libertad de otra persona (1995).

Las causas muchas veces de que este tipo de personas perpetren hechos delictivos por demás violentos se atribuyen a que provienen de familias desestructuradas en las cuales hubo alcoholismo, abuso, violaciones o separaciones traumáticas. Sea como fuere, suelen ser personas que han tenido experiencias difíciles en los primeros años de su vida, lo que podrá determinar un individuo más vulnerable a las experiencias de la vida, que le costará más superar y enfrentarse a ellas que a la mayoría de la gente (Ortiz-Tallo, 2001).

Como características personales principales de los autores de hechos delictivos se obtuvieron las siguientes: varones con una edad promedio de 31 años, soltero, en más de la mitad de los casos autor de homicidio, con un grado de instrucción superior profesional y en su mayoría sin antecedentes policiales ni penales, se cuidan por mostrarse respetuosos ante la autoridad y ante las reglas sociales, esto debido a que tienen temor que el resultado final de la evaluación psicológica les sea desfavorable.

Al estudiar a los autores de hechos violentos se encontraron características constantes entre las cuales está la justificación, que colinda con la estrategia de evitación de la responsabilidad (Tapias, 1999). Esta justificación probablemente sea utilizada con una estrategia adicional de manipulación de la información que brindan al momento de la entrevista dada su tendencia a mostrarse amables, conciliadores y a estar pendientes de no cometer ningún error que los pueda perjudicar. Quizás este sea el motivo por el cual no obtuvieron puntajes significativos en la escala de síndromes de gravedad moderada, ya que trataron en todo momento de mostrarse como personas sin alteraciones en su personalidad.

En cuanto a las Víctimas de Hechos Delictivos se muestran con alteraciones moderadas como Ansiedad y Distimia y con patrones básicos de personalidad Evitativo, Dependiente y Negativista, quedarían así descritos como individuos con miedo al rechazo y una tendencia al resentimiento. Se trata de personas que perciben las situaciones sociales como un contexto amenazante en el que serán humillados y despreciados. Les gustaría tener amigos y sentirse apreciados, pero el miedo al rechazo les pone tensos y les impulsa a huir de los contactos interpersonales. Tienden pues a la soledad, pero aunque su comportamiento interpersonal se caracteriza por la tensión y la incomodidad, son bastante sensibles a sus propios sentimientos y a las reacciones emocionales que provocan en los otros.

Las personas que responden a este estilo ponen en duda sus capacidades y habilidades, y se consideran poco interesantes, sin embargo, tampoco creen que los demás valgan mucho más que ellos, puesto que ven al conjunto de la humanidad como fría y despreciativa. Así, pues, aunque tienen una autoimagen bastante pobre, también son conscientes de las limitaciones de los demás y no tienden a admirarlos.

Cuando estas personas consiguen establecer una relación significativa, ésta suele ser conflictiva porque suelen estar de mal humor y actuar con resentimiento. A veces se muestran amables y colaboradores, pero también pueden ser negativos y hostiles, aunque en general, acaban sintiéndose culpables y arrepintiéndose de su comportamiento, este sentimiento de culpa puede ser ocasionado contradictoriamente por la misma victimización que fueron objeto, al mismo tiempo pueden manifestar reacciones emocionales dolorosas, tristeza, ansiedad, síntomas de regresión y dependencia, aislamiento o incremento de la apatía.

Como características personales principales de las víctimas de hechos delictivos se obtuvieron las siguientes: mujeres con una edad promedio de 25 años, solteras, en más de la tercera parte de los casos investigadas por haber sufrido una violación, con un grado de instrucción del quinto de secundaria y estudios técnicos superiores, y sin antecedentes previos.

Pensamos que el interés de estos resultados radica en el planteamiento que ayuda a realizar las intervenciones de los autores y víctimas de hechos delictivos y en el pronóstico de reincidencia de adaptación social, en el caso de autores. Todo ello es de gran importancia en la intervención de problemas psicosociales.

Aunque partimos de la idea que la evaluación previa a una intervención psicológica dentro de la institución policial como es la Unidad de Criminalística de la PNP, debe ser individual y considerar todos los aspectos personales de cada sujeto. El hecho de que, en este trabajo, los perfiles psicológicos se asemejan en función del tipo de delito cometido y también del delito sufrido, puede orientar acerca de posibles explicaciones y vías de intervención, así mismo teniendo en cuenta modelos explicativos como el de Millón, sí aparecen patrones de comportamiento habituales en el grupo de delincuentes.

Sería interesante ampliar el estudio realizado para explorar con una muestra mayor la relación de los patrones habituales de comportamiento que hemos encontrado con los distintos tipos de delitos.

Otra aportación de los resultados aquí obtenidos, es la predicción y prevención del comportamiento violento, ya que algunos atributos psicológicos individuales (los estilos de personalidad y habilidades psicosociales), son claramente factores de riesgo para el comportamiento violento en tanto que son variables predisponentes para la ejecución de conductas violentas frecuentes. Parte de estas conductas, en combinación con determinados factores sociales, que conocemos como factores desencadenantes (conflictos interpersonales, toxicomanías, situaciones de necesidad, marginación, etc.), pueden dar lugar a manifestaciones violentas graves o extremas. El conocimiento de los mecanismos de acción de los factores de riesgo, de los factores desencadenantes y de su interacción es la clave para la predicción y prevención del comportamiento violento. Todo esto sería de gran interés para diferenciar las posibles intervenciones psicológicas y para el diseño de programas preventivos.

26 de noviembre de 2008 Posted by | DELINCUENTE, DELITO, PERSONALIDAD | Deja un comentario

   

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