EL BLOG DE PEAZODECOCK

El lobo de internet

MENTIRAS SOBRE LA CULTURA EXTREMEÑA

1) El habla extremeña es propia de las gentes del campo y de personas con poca cultura.
  • FALSO.
Existen muchos extremeños que tienen el convencimiento que para avanzar hacia el progreso hay que romper totalmente con el pasado y con sus raíces, mucho más en una región como Extremadura marcada por el estigma del atraso y la incultura que han sido durante muchos años nuestros símbolos de identidad.
Son los mismos que en los años 70 y 80 eran partidarios de arrasar literalmente con toda la arquitectura rural de nuestros pueblos para acabar cuanto antes con todo ese pasado al parecer vergonzante, y hete aquí que ahora se fustigan con látigos de lino entonando el mea culpa pues se dan cuenta que se han cargao sencillamente TODO SU PATRIMONIO y ahora los únicos que van a su pueblo son los cuatro turistas paisanos que quieren reencontrarse con sus raíces pues ya no hay nada interesante que ver.
Por eso, estas personas huyen como de la peste de cualquier cosa que les recuerde a ese pasado oprobioso (leáse habla extremeña) carcajeándose como ignorantes papagayos de nuestros entrañables vocablos extremeños, lo que sin duda podría hacer que alguno de sus antepasados se removiera de sus tumba para darles un buen pescozón por ingratos.
Cualquier estudiante de filología hispánica de cualquier universidad de España sabe que dentro del estudio de las lenguas una cosa es la escritura sometida a normas rígidas e invariables de la que se ocupa la GRAMÁTICA y otra bien diferente es la oralidad, la forma de hablar de las personas de cuyo estudio se ocupa la DIALECTOLOGÍA, mientras que la primera es invariable la segunda está en continua evolución y sin estar sujeta a normas fijas, de tal forma que ni siquiera un mismo hablante en diferentes situaciones se expresa de la misma forma por lo que hay tantas formas de hablar como hablantes, en otras palabras, cada hablante se expresa como le da la gana.
Cuando se entra en el mundo de la dialectología, se entra en el mundo del misterio, de las conjeturas, de las suposiciones, siendo tremendamente difícil tener una certeza absoluta de la realidad.
Se estima que el lenguaje en el hombre nació hace uno cien mil años y desde entonces todo ha sido una constante evolución y cambio, las palabras y expresiones se han ido constantemente transformando, creando, inventando… todo amigos, son simples convenciones… y si un día un chaval jugando a los juegos del delfín FLIPPER se le ocurrió decir que estaba FLIPANDO y esa palabra a la gente le gustó y comenzó a utilizarse de manera general, pues nada, ya está incluido en el DRAE la palabra FLIPAR.
Y así por ejemplo también otro día, cuatro señores sesudos con grandes estudios se sentaron un día a dilucidar y decidieron por convención que los andaluces que sesean (soy sevillano de corasón), sí se puede considerar una forma de hablar correcta pero en cambio si cecean,(me voy a mi caza, zoy de Caí) ya son unos incultos y mazacotes y todos tan contentos. Valiente estupidez pues tan correctísimo es en el habla andaluza sesear que cecear, o por poner otro ejemplo, la pérdida de la d intervocálica en los participios verbales (mirao, tomao..) fue considerada durante un tiempo de mal hablados y resulta que ahora está hasta mal visto pronunciarla y es suprimida de forma generalizada hasta por el mismo Rey o los ministros, como vemos, convenciones y más convenciones.
Y de la misma manera alguien un día decidió que los extremeños hablamos mal el castellano, otra inmensa tontería de personas que desconocen totalmente las características del español que se habla en Extremadura.
Me resultó curioso un señor que una vez me mostró un vocabulario de palabras recopiladas en un pueblo extremeño y me decía que había eliminado del mismo todas aquellas que consideraba una simple DEFORMACIÓN del castellano creyendo que no tenían valor, sin darse cuenta que desde que naciera el lenguaje en la boca del pueblo hace miles de años, ha sido CONSTANTEMENTE DEFORMADO en la boca del pueblo, para adaptar las palabras a la forma que ellos consideraron más eficiente o la que más se adaptaba a su forma de hablar, pues nunca debemos olvidar que el mismo castellano en su nacimiento fue una deformación del latín.
Qué graciosillos y patéticos los que desprecian las palabras extremeñas y se lanzan a decir alegremente anglicismos ranking, catering, western, incluidos en el DRAE por cierto, pero claro con la lengua del imperio hemos topado.
Por propia experiencia puedo comentar que solamente hay que prestar un poco de atención a la forma de hablar de los universitarios extremeños, gente joven que procede de diferentes pueblos de nuestra geografía, para darse cuenta de su léxico local y de la amplia variedad de acentos en función de la población de donde provengan lo que demuestra la gran riqueza lingüística de nuestra región y la ignorancia de las personas que quieren limitar el habla extremeña a la forma de expresión de ancianos e incultos, lo que demuestra que los iletrados son ellos.
Y para terminar me gustaría comentar algo que muestra una vez más de cómo los propios extremeños tratamos nuestra cultura. Alguien me había hablado que en nuestra televisión extremeña se dedicaba un programa al habla de nuestra región lo que me produjo satisfacción al pensar ingenuamente que por fin los medios de comunicación le daban importancia a un aspecto tan históricamente olvidado, pero amigos este sentimiento inicial se tornó en enorme decepción y bochorno cuando ví el sudicho programa de Canal Extremadura TV llamado Aprende con Tomás y Dimas en la que utiliza a dos ancianos para crear un programa de humor y que la gente pueda reírse de ellos, con aquel anuncio que pude ver de un señor ridículo con un gorro de montehermoseña bailando entre los dos ancianos (sic) y en la publicidad se indica: “De lunes a viernes aprende con Canal Extremadura” (sic).
Me parece lamentable que se utilice a dos ancianos y además de uno de los pueblos de mayor acervo lingüístico (Garrovillas), para que sirvan de mofa a los demás, cuando realmente atesoran una enorme cultura ancestral y podrían enseñarnos muchas cosas pero no con ese bufonesco formato. Creo que el habla de Extremadura es algo mucho más serio que para tratarse en plan chirigota y poco le favorecen programas de este tipo.
2) La literatura extremeña no existe ya que en Extremadura no se habla otra cosa que castellano.
  • FALSO.
Quien diga que en Extremadura sólo se habla castellano miente como un bellaco y muestra grandes carencias en cultura de su región. Si echamos un vistazo a la historia de Extremadura es sencillamente imposible que dicha afirmación pudiera ser cierta, dado que nuestra región ha tenido durante siglos grandes interacciones culturales con otros pueblos como tierra de frontera que es, desde con nuestro vecino Portugal lo que ha supuesto que en pueblos como Olivenza, Cedillo, Herrera de Alcántara y otras zonas de La Raya se hablen dialectos del portugués hasta en la época de la Reconquista con las repoblaciones medievales de asturleoneses y gallegos que contribuyeron a crear otros dialectos como la Fala de Xálima en pueblos como San Martín de Trevejo, Eljas y Valverde del Fresno o el dialecto bajoextremeño en zonas merididionales extremeñas y el altoextremeño en el norte de Cáceres. Eso sin contar con las rutas de la trashumancia por las Cañadas Reales como la de la Plata, la leonesa occidental y la oriental que comunicaban los agostaderos leoneses con las dehesas extremeñas y que supuso un intercambio cultural tanto en aspectos lingüísticos como en la rica tradición oral romancística de la que nuestra comunidad puede hacer gala.
Y alguno se preguntará ¿Y esas hablas o dialectos extremeños han generado algún tipo de literatura? Pues rotundamente sí. Y no sólo eso sino que esa literatura propiamente extremeña y que algunos se empeñan en despreciar triunfó no sólo a nivel local o nacional sino también internacional y fueron estandarte de la misma los poetas Jose María Gabriel y Galán con sus Extremeñas y Luis Chamizo Trigueros con su Miajón de los Castúos pero no sólo estaban ellos pues son infinidad los poetas populares que siguieron en la literatura por la senda dialectal por citar algún ejemplo: Angel Marina, María de la Hiz Flor, Enrique Sansisena, etc, etc. 
Pero desgraciadamente el enemigo lo tenemos en casa y es sencillamente patético encontrar en la actualidad como una y otra vez se defenestra esta literatura dialectal, LITERATURA EXTREMEÑA, en nuestros periódicos. Sin ir más lejos hace poco leí a otro de nuestros grandes intelectuales diciendo que afortunadamente son cada vez más marginales este tipo de poetas populares (sic). En fin, quizá más de uno sintió envidia por estos poetas que tan fácilmente llegaron al corazón de las gentes manteniéndose universales en el tiempo mientras que de otros cuando pasen los años no se acordará nadie ni de ellos ni de su obra.
Curiosamente en mi página web sobre dialectología extremeña ya hace años indicaba que No es difícil encontrar afimaciones en revistas y periódicos aseverando que la literatura propiamente extremeña no existe, por la sencilla razón que en Extremadura no se habla otra cosa que castellano, sólo existe literatura en español escrita por autores nacidos o vinculados a la región. Y resulta que ese mismo párrafo fue plagiado de la web incluyéndolo en la introducción del libro de Luis Martínez Terrón Primera Antología de Poesía Extremeña y de manera errónea fue atribuida su autoría a otra persona.
3) Los autores que escribían en habla popular extremeña a comienzos de siglo XX como Luis Chamizo representan un provincianismo literario y folklórico
  • FALSO.
Es sencillamente lamentable que una parte de la intelectualidad extremeña siga identificando, no nos engañemos, a los mundos rurales con los mundos de la incultura y el subdesarrollo, enmarcando despectivamente con el adjetivo “folklórico” a todo lo relacionado con la cultura popular: música, costumbres y hasta la forma de hablar de los extremeños.
El término folklore es de origen anglosajón y está formando por los términos folk (pueblo) y lore (saber), por lo que literalmente significaría el saber del pueblo y todos estos escritores embebidos en la literatura y que son críticos con lo popular deberían saber que el folklore es también un fenómeno de orden literario, es más la literatura procede del folklore pues tiene su origen en éste, como afirmara el crítico literario ruso Vladimir Propp: “Ninguna ciencia humana ni la etnografía, ni la historia, ni la lingüística, ni la historia de la literatura pueden prescindir de los materiales e investigaciones folklóricas, sencillamente porque en el fondo de toda manifestación cultural o artística está el ser creativo del hombre, del pueblo en libertad comunicativo-estética”.
Además otros ilustres autores como Ramón Menéndez Pidal descubrieron que el saber popular es una fuente viva para resolver numerosos problemas planteados en el estudio de la literatura, crítica literaria, lexicografía, etc. o el mismo Miguel de Unamuno que afirmó: “La historia no está hecha de lo que sale en los papeles, sino del hacer y de la vida cotidiana de los hombres del pueblo que es lo que da comienzo a la historia, y eso sólo lo capta el sentimiento”.
Nuestra región es eminentemente RURAL y a mucha honra, aunque les pese a muchos amantes de lo urbano en detrimento de lo rural y durante siglos la ocupación de nuestros antepasados fue la agricultura y la ganadería. Siendo precisamente esta última actividad la que a través de la trashumancia hizo fluir a través de las cañadas reales una rica herencia cultural.
Es a partir del pasado, de las tradiciones, como se edifica el futuro y una cultura que se llame moderna y no lo tenga en cuenta, es sin duda una cultura decadente.
Es curioso comprobar como muchos escritores, amparándose en un supuesto sentido de la universalidad, tachan de “localistas” obras extremeñas y las engloban en el llamado “provincianismo literario” cuando resulta que una obra tan localista como El Quijote de Miguel de Cervantes se convirtió en la obra más universal en lengua castellana que nunca ha existidoy en la que se incluyen, por cierto, diversas referencias a Extremadura.
En fin, que cada palo aguante su vela, aunque la realidad demuestra que cada vez con mayor asiduidad, los escritores de la Corte necesitan escapar de sus madrigueras monocordes urbanas para respirar el oxígeno rural.

5 de abril de 2010 Posted by | CULTURA, EXTREMADURA | 4 comentarios

EXTREMADURA DA CLASES DE SEXO A JÓVENES DE 14 AÑOS

La empresa madrileña “Los placeres de Lola” ha sido la encargada de
impartir hoy los talleres de educación sexo-afectiva de la campaña del
Consejo de la Juventud de Extremadura (CJEx) y del Instituto de la
Mujer, “El placer está en tus manos”, dirigida a estudiantes de
Educación Secundaria y de Escuelas Taller, de entre 14 y 18 años.

En el día de hoy han sido dos los talleres que se han llevado a cabo,
con la participación unas treinta personas en cada uno, y de dos horas
de duración.
En estos talleres estos jóvenes aprenderán, a través de charlas
participativas y juegos, que el sexo “está para disfrutar” y que en
lugar de pensar que “tengo que dar la talla a tengo que disfrutarme
para así conseguir también hacer disfrutar a los demás”.

Así lo ha explicado la integrante de “Los placeres de Lola” a
Extremadura al Día, Mónica Quesada, que ha considerado que desde
algunos medios de comunicación se transmiten ciertas “presiones” e
ideas como que “el coito lo es todo”, cuando en realidad, ha
manifestado, “tenemos un cuerpo entero para hacerlo disfrutar”.
Además, ha afirmado que aprendiendo a “disfrutar de otras maneras” se
evitarían situaciones como los embarazos no deseados o la ruptura de
preservativos porque “ya estás disfrutando y no es obligatorio la
penetración”.

Un
momento del taller de sexualidad que ha tenido lugar en la sede del
CJEx, en el marco de la campaña “El placer está en tus manos”

De
este modo, los talleres se han iniciado explicando qué es la sexualidad
y los órganos secuales, y para conseguir una mayor implicación, se ha
realizado un juego “Dale al sexo con sexo” que consiste en una ruleta
en diferentes pruebas como por ejemplo el análisis de situaciones, y
han tenido que responder cómo la resolverían. Por ejemplo, una chica que se da cuenta de que le interesan las chicas
y no sabe cómo contárselo a sus padres y los jóvenes han tenido que
ofrecer una posible solución.

También se ha jugado a un juego de verdadero o falso, “Mitos y
verdades como puños” sobre una serie de creencias falsas, como por
ejemplo, que la masturbación produce daños físicos, o que no es posible
quedarse embarazada la primera vez, y otras verdaderas, como que los
juguetes eróticos no se pueden intercambiar o que la necesidad afectiva
es inherente al ser humano.

Material del taller de sexualidad desarrollado en la sede del CJEx, en el marco de la campaña “El placer está en tus manos”

En
lo que se refiere a la actitud de estos jóvenes respecto a su género,
Quesada ha indicado que las chicas “parecen que escuchan más” y que los
chicos están más pendientes a “dar la talla”, aunque en realidad ambas
partes se interesan. Respecto a los juguetes sexuales que Los placeres de Lola ha traído
para que los jóvenes conozcan, ha afirmado que lo que más llama la
atención son las bolas chinas, ya que además de estímulo sexual sirve
para reforzar la musculatura de la mujer, “una zona que está bastante
olvidada”, con que se previene las pérdidas de orina y se potencia los
orgasmos.

Los hombres también tienen cabida en este repertorio de juguetes,
además de la estimulación con aceite de masajes y lubricantes, con todo
tipo de objetos vibratorios, para estimular el pene, el perineo y el
ano. “Los chicos están muy situados en el pene”, ha admitido.

El primero de estos talleres, que imparte “Los placeres de Lola”
tuvo lugar en Castuera, en la Feria de Asociaciones, en la que se llevó
a cabo un taller y un Tupper sex. Además de en Mérida, se celebrará el
19 de septiembre, y los siguientes se celebrarán en Navalmoral de la
Mata, el 13 de noviembre, y el Trujillo el 20 de noviembre.

LOS PLACERES DE LOLA

La empresa Los Placeres de Lola nació en Madrid en el año 2005 como
una tienda erótica para mujeres, ante la idea de que no existía nada
relacionado con el sexo y las mujeres, sino que estaba vinculado
siempre al hombre. “Nace con la motivación de que las mujeres también
pudiesen disfrutar de la juguetería erótica y que se liberase el tema
de la sexualidad de la mujer”.

15 de noviembre de 2009 Posted by | EXTREMADURA, SEXO | Deja un comentario

UN VIAJE POR EXTREMADURA: LA SIERRA DE GATA

El rincón más noroccidental de Extremadura es un conjunto de montañas graníticas y pizarrosas en la que han crecido veinte pueblos. Barrera ante los “aires de Portugal”, la Sierra de Gata se nutre de arroyos y regateras que han facilitado la vida a hombres, plantas y animales. Refugio de ordenes militares y belicosa línea fronteriza con los musulmanes, esta tierra serrana ofrece, presumida, múltiples miradores sobre ella misma, atractiva oferta que no se debe rechazar.

El buitre negro, el ave más grande de Europa, ejerce de centinela alado sobre las cumbres de Sierra de Gata. Disputa su inmemorial vigilancia con los ocasionales vigías que aprovechan otras alturas para divisar territorios más limitados. Así, la torre de La Almenara alarga su sombra sobre el valle del Arrago, enmarcado por las sierras de Las Pilas, Los Angeles y El Moro, aunque sus estrecheces y profundidades se vean mejor desde el Puerto de la Golosa. Y el castillo de Santibáñez observa las cumbres del Jálama, el puerto de Perales, el mismo valle del Arrago, el embalse de Borbollón y las vegas de Moraleja. Aunque, el mejor mirador sobre Gata es la Sierra de Dios Padre, en Villanueva de la Sierra, desde donde es posible ver, con prismáticos y un día luminoso, hasta setenta y dos pueblos cacereños.

Los miradores son sólo un indicio. Una señal capaz de ofrecer cierta noción sobre la identidad de la sierra gateña. Una perspectiva de remotos cauces que abren estrechos valles; de arroyos y torrenteras precipitados en violentas cascadas por laderas de negra pizarra; de enebros abrazados a la roca y pinares y huertos entre los que surge, inevitable el brezo y la carquesa, la madroñera y el jaguarzo y entre los que se han tallado poyos para hacer vivir a la viña de los afamados vinos de Robledillo de Gata y Descargamaría y al olivo de dorado aceite.

La Sierra de Gata ocupa un rincón de más de cien mil hectáreas en el extremo noroccidental de Extremadura, lindante con Las Hurdes, al este; Salamanca, al norte; y Portugal, al oeste. Se trata de un conjunto de montañas graníticas y pizarrosas de origen precámbrico que corren de noroeste a sureste alternando alturas medias, estrechos valles y una cuenca más hundida donde se acumulan arcillas, gravas y conglomerados erosionados. Su particular configuración, en la que han crecido hasta veinte pueblos, le permite gozar de un clima benigno, con una temperatura media anual de trece grados. Además, ejerce de barrera ante los “aires de Portugal”, como se conoce popularmente a los vientos húmedos del Atlántico que traen lluvias abundantes.

Las abundantes precipitaciones nutren multitud de fuentes y manantiales que, al juntarse, configuran arroyos y regateras que aportan sus aguas a la cuenca del Tajo. Curiosamente, aquí surge el Malena o Malavao, el único río extremeño que vierte a la cuenca del Duero y que discurre por Robledillo de Gata y Descargamaría antes de pasar a Salamanca. Mas, las lluvias no sólo aportan numerosos cauces, sino que dan vida a robles, alcornoques, encinas, castaños, acebos, almeces, enebros, alisos, fresnos y durillos. Por su parte, la repoblación ha poblado los montes con pino resinero y silvestre y eucalipto, mientras que los incendios han favorecido la expansión del matorral.

Entre las aves destaca el buitre negro, el halcón abejero, el águila culebrera, el águila calzada, el águila real y algunas parejas de cigüeña negra. No obstante, el verdadero enclave faunístico se creó artificialmente, cuando, en 1954, las obras del embalse de Borbollón formaron una pequeña isla en cuyo arbolado y construcciones abandonadas han ido nidificando distintas especies

Con estas condiciones, son más de doscientos los vertebrados que viven en la sierra. Los mamíferos de mayor tamaño, aunque ocasionales, son el lobo y el lince ibérico, siendo más frecuentes el meloncillo y la nutria. Entre las aves destaca el buitre negro, el halcón abejero, el águila culebrera, el águila calzada, el águila real y algunas parejas de cigüeña negra. No obstante, el verdadero enclave faunístico se creó artificialmente, cuando, en 1954, las obras del embalse de Borbollón formaron una pequeña isla en cuyo arbolado y construcciones abandonadas han ido nidificando distintas especies. Primero fueron las cigüeñas blancas; pero no tardaron en llegar ardeidas, garzas reales, garcillas bueyeras, garcetas comunes, milanos negros y gorriones morunos. Y, en otoño e invierno, se cobijan anátidas, grullas, cormoranes, gaviotas, espátulas, cigueñuelas, avocetas, agujas, agachadizas…

Su historia, sus pueblos
Los primeros restos arqueológicos hallados en la sierra proceden del 3.000 a.C., aunque nómadas cazadores y recolectores debieron utilizar Sierra de Gata como paso entre ambas mesetas. Posteriormente, se produjo la ocupación de varias zonas elevadas, dado que permitían un mejor control del territorio. Así, en lugares como Santibáñez, Dehesa Alta de Perales, Sierra de Santa Olalla o San Martín, se han encontrado menhires y estelas funerarias. La extracción de oro y estaño permitió el establecimiento definitivo de algunos pueblos que diseñaron enterramientos en dólmenes, como los de Hernán Pérez, y poblados amurallados como El Castillejo, en Villasbuenas de Gata. La Edad del Hierro consolidó los castros, donde vivían pueblos pastoriles y guerreros, como lusitanos y vetones.

Su particular configuración, en la que han crecido hasta veinte pueblos, le permite gozar de un clima benigno, con una temperatura media anual de trece grados. Además, ejerce de barrera ante los “aires de Portugal”, como se conoce popularmente a los vientos húmedos del Atlántico que traen lluvias abundantes

La belicosidad de estos pueblos requirió la presencia del mismo César, en 68 a.C., dirigiendo varias campañas de hostigamiento, que culminaron con la adscripción a la provincia Lusitania, con capital en Mérida en el año 27 a.C. Los nuevos asentamientos viven de la agricultura y la ganadería, beneficiándose el comercio del paso de la Vía Dalmacia, que unía Caurium (Coria) y Mirobriga (Ciudad Rodrigo). La implantación del cristianismo creó sendas diócesis en las villas citadas, aunque la invasión musulmana, en el 711, y la toma de Coria en el 750, cambió la vida gateña. En esos momentos, la sierra cobró importancia estratégica al configurarse como un destacado bastión de la resistencia en el que se creó una red de fortificaciones militares siguiendo rutas y pasos: San Juan de Máscoras, Almanara, Trevejo y Eljas.

Las luchas finalizaron con la toma definitiva de Coria y Alcántara, en 1213, a cargo de Alfonso IX, quien fijó la frontera portuguesa. Las fortalezas estaban en manos de lasórdenes militares, como templarios, hospitalarios y, sobre todo, la Orden de Alcántara, (heredera de la primitiva Orden del Pereiro) cuyos intereses económicos desataron intrigas y luchas nobiliarias entre los siglos XIV y XV.

Hoy, se conservan vestigios de las de San Juan de Máscoras (hoy, Santibáñez el Alto), Almenara, Trevejo, Eljas y Salvaleón (esta, en Valverde del Fresno) y atalayas menores como La Milana, en Moraleja. De ellos, el de Trevejo, ya desmochado, aún vigila las sierras de Garduño, San Pedro, Albilla y Cachaza, y, a sus pies, un mar de viñedos, olivos, robledales y pastos. Su origen musulmán, del siglo XII, se esconde bajo las ruinas de la fortaleza levantada a finales del XV por los caballeros de San Juan de Jerusalén, aunque también refugió a santiagueses y alcantarinos, mientras, a sus pies, la iglesia de San Juan protege una docena de tumbas arrancadas a la roca viva.

Quién sabe si, en tierras tan lejanas, los serragateños conservaron su propio dialecto, aquel que se creó junto al Jálama o Xálima. Fala mezcla o transición entre el galgo-portugués, el astur-leonés occidental y el castellano, del cual se distingue el lagarteiru de Eljas (As Ellas), el valverdeiru de Valverde del Fresno (Valverdi) y el mañegu o chapurrau de San Martín de Trevejo (Sa Martín de Revellu)

Similares muestras de ese pasado se conservan en pueblos como Gata, villa de arquitectura serrana, empinadas calles y frescas fuentes. Entre el caserío, sobresale la iglesia de San Pedro Apóstol, mientras pinos piñoneros y cedros acompañan el paseo hasta la ermita del Cristo del Humilladero, del XVI, con curiosas pinturas murales. En la zona alta de la villa, parte el empedrado camino del Puerto de Castilla, antigua ruta arriera que lleva a la ermita de San Blas, protagonista de una célebre romería.

Distinto es el sabor que impregna Robledillo de Gata, acaso el más original de los pueblos gateños. Volcado sobre el agreste curso del Arrago, la aldea se aferra a la pendiente ladera entre juegos de luz, pizarra y teja y verdores íntimos. Allí, los bancales de viñedos y olivares compiten con la curiosa planta hexagonal de la iglesia dedicada a la Asunción, y el aroma de rosales y geranios con los olores de establo y de tahona y con el salóndrigo, el húmedo perfume de las bodegas caseras donde se asienta el vino turbio. En el templo, un gran pórtico en rueda y un artesonado mudéjar protegen un San Miguel y un Cristo articulado.

O como el despoblado Salvaleón, allí donde unen sus aguas el Eljas y el Basádiga. Notorio lugar medieval y anterior fortificación semejada con Interannia, el municipio lució el mismo fuero que Coria, concedido por Alfonso IX, hacia 1229. Otro rey, Carlos I la destruyó persiguiendo comuneros, aunque ayudado por las guerras con Portugal, siglo XVI y XVII, en las que fue muy castigada. Acaso, hubo vecinos de la villa entre los setenta y cuatro serragatinos que fueron en las naves que llegaron al Nuevo Mundo, como viajaron Marcos Veas, uno de los fundadores de Santiago de Chile; Pablo Pérez, lugarteniente de Pizarro en el Perú, ambos de Hoyos; o Fray Francisco de Gata, constructor de calzadas y puentes en Filipinas.

Aceite y palabras
Quién sabe si, en tierras tan lejanas, los serragateños conservaron su propio dialecto, aquel que se creó junto al Jálama o Xálima. Fala mezcla o transición entre el galgo-portugués, el astur-leonés occidental y el castellano, del cual se distingue el lagarteiru de Eljas (As Ellas), el valverdeiru de Valverde del Fresno (Valverdi) y el mañegu o chapurrau de San Martín de Trevejo (Sa Martín de Revellu). La lingüística intuye que la primera lengua que se habló en la comarca fue la portuguesa, sobre la que se impuso el leonés occidental. Incógnitas que, de momento, permiten disfrutar con términos como papancia (comilona), engrurubiñarse (entumirse por el frío), brinquiño (flor de color azul y encarnada), pintasilbo (pinzón) y rola o rula (tórtola), o expresiones tales como “no parar en ramo verde”.

Las calles de San Martín de Trevejo disfrutan no sólo de este lenguaje, sino también de los serranos entramados de madera y adobe de sus casas y el correr callejero del agua procedente de la rivera trevejana dominada por la cumbre del Jálama o Xálama, nombre que recuerda a Salamati, deidad acuática prerromana que moraba en esa montaña y cuyo recuerdo perdura en la dedicatoria del ara de Villamiel: “fuscus deo Salamati…”. Su plaza aglutina singulares edificaciones, destacando el campanario que fue antigua cárcel, el ayuntamiento o la Casa del Comendador, que fue residencia de los últimos comendadores de la Encomienda de Trevejo. Cerca, la iglesia de San Martín de Tours, del XVII, posee tres naves, un retablo mayor del XVIII y tres tablas de Luis de Morales, procedentes del conventual de San Benito.

Y entre calles y plazas, entre valles y montañas, el agua siempre presente en toda la sierra. Cinco valles posee la serranía, todos excavados por su respectivo cauce: el Erjas, el Arrago y las Riveras de Trevejo, de Acebo y de Gata. Cursos que merece la pena admirar desde los ya citados miradores y que alimentan exuberantes paisaje de valles y barrancos, de murados bancales, de laderas de robledal, castaños y pinos, de escobón, brezo y piorno. Y, entre todos ellos, abundantes cepas productoras de los viñus de San Martín y cuatro millones de olivos productores de veinticinco millones de kilos de manzanilla cacereña. Aceituna de aceites dulces, muy suaves, de color amarillo oro, con matices francos y muy limpios, ideales para aliño de ensaladas, guisos y estofados que ofreció a Sierra de Gata, a principios de siglo, un premio a la calidad en la Exposición Universal de París y, según Berjano, bachiller de Trevejo, el nombre de País del Aceite de Oro.

La Ruta Occidental
Tras cruzar la Rivera de Acebo o Cervigona, el desvío de la derecha, lleva a Acebo, a los pies del monte Jálama (1.492 m.) entre huertos, naranjos y limoneros. El tipismo arquitectónico de las calles se adorna con los hacendosos corrillos de mujeres dedicadas al encaje de bolillos. La plaza está presidida por la iglesia de Nuestra Señora de los Angeles (s. XVI), edificio de gran volumen de sillería granítica, elevada torre campanario, bóveda de crucería y retablo mayor clasicista.

Cerca, por la misma C-513, a la sombra del Moncalvo (1.061 m.), está Hoyos, con un buen muestrario de casas serranas y ricos detalles: puertas con arcos de medio punto, ventanas ajimezadas y en ángulo… La parroquial, dedicada a Nuestra Señora del Buen Varón, luce portada románica de la primera mitad del XIII, aunque el edificio, en el que participó el maestro Pedro de Ibarra, puede fecharse en el XVI. El pueblo contiene las ruinas del antiguo convento y hospital del Espíritu Santo (s. XVI), promovido por el indiano Pablo Pérez, y la ermita del Cristo, de fines del XVI.

El Alto de La Atalaya se vuelca hacia las tierras de Trevejo y Villamiel. A la izquierda, la umbría de robles y berrocales de la sierra de Santa Olalla. Al otro lado, Cilleros, donde el sabor añejo se mezcla con vino y construcciones tradicionales, como el ayuntamiento (s. XVIII), sito al lado del campanario, independiente del templo de Los Apóstoles (s. XVI). Cilleros da acceso a Portugal por tierras de Monfortinho.

Mas, la C-513, por la derecha, sube hacia Villamiel, pueblo de estrechas calles, punteadas por la casa del deán José de Jerez (s. XVII) y la iglesia de Santa María Magdalena (s. XVI), cuyas paredes enseñan juiciosas sentencias. De Villamiel, se va a Trevejo, mínima y pétrea aldea cuyas casas, bajo la fortaleza, se mimetizan con el entorno. La sobria iglesia de San Juan Bautista (s. XVI) tiene una espadaña exenta que, quizás, sea una antigua defensa del castillo. Alrededor, las rocas tallan una docena de tumbas antropomorfas. Desandando lo andado, entre castaños, se alcanza Val de Xálima y se desciende a San Martín de Trevejo, donde el agua corre las calles.

Eljas conserva la arruinada fortificación árabe que reconstruyó la Orden de Alcántara en el siglo XIV. Compite con el templo de la Asunción, con bella portada gótica del XV, y la ermita de la Divina Pastora (s. XVIII), escenario de una célebre romería en las arboladas laderas del Jálama. La sierra de Eljas se ha cubierto siempre de vida lagarteira, de pasos contrabandistas y de veredas ganaderas, dando nombre a barrocus, canchus, cancheiras, fontis, churrás, barreiras y llanás. Y de leyendas, como en As Torris, donde el castillo de Rapapelo dio refugio a Fernán Centeno el Travieso, indómito caballero que señoreó estos pagos en el siglo XV.

Desde Eljas, se divisa Valverde del Fresno, el pueblo serrano más vinculado a la frontera. Fue aduana de 1575 a mediados del siglo XIX, mas el comercio atravesó múltiples veredas y rutas del término municipal. En la plaza del Fuerte, se alza la iglesia de la Asunción, con nave del siglo XV, cabecera del siglo XVI y campanario a los pies. Valverde es el punto más occidental de la Sierra de Gata, cuyas cumbres, hacia el oeste, limitan con la Malcata portuguesa.

La Ruta Oriental
Desde Coria, la C-526 alcanza Perales del Puerto, primer pueblo serrano, por cuya calle Derecha discurre el cordel de ganados que, desde Alcántara, se dirige a Castilla, es decir, a las tierras de la sierra norte, hacia Salamanca. La misma vía lleva al paraje conocido como La Fatela, donde se cruza la C-513 que, en dirección a Hervás, atraviesa brezales, pinares y olivos hasta llegar a Villasbuenas de Gata. Allí, varias recias casas de granítica cantería, decoradas con esgrafiados, rodean la iglesia dedicada a Nuestra Señora de la Consolación (s. XVI). La carretera continúa entre robledales, cercados ganaderos y olivares, dejando a la derecha el cruce que lleva al embalse de Borbollón, destacado enclave ornitológico.

Un poco más allá, a la izquierda, sale la carretera hacia Torre de Don Miguel, lugar de célebres balcones y fachadas blasonadas donde imprimió su huella Pedro de Ibarra, autor de la iglesia de la Asunción y de la ermita del Cristo. Los arcenes se llena de madroños, alcornoques, cerezos y brezales en el ascenso a La Cruz de Piedra, mirador natural en el collado que da acceso al valle de la Rivera de Gata, donde, a los pies de Las Jañonas (1.367 m.), crece la villa de Gata, protegida por La Almenara.

De regreso a la C-513, no es difícil encontrar, a la derecha, el camino vecinal que, poblado de robles, sube a Santibáñez el Alto, aunque, en el medievo, recibió el nombre de San Juan de Máscoras. Medievales son las seis torres semicilíndricas y las dos puertas que conforman el recinto amurallado, aunque posee otros destacados monumentos, como la iglesia de San Pedro, con portada gótica de fines del siglo XV, la ermita del Cristo (s. XVI), y el rollo jurisdiccional (s. XVI).

La C-513 continúa hasta la Peña del Fraile, desde donde parte, a la derecha, la carretera a Pozuelo de Zarzón y, a la izquierda, se adentra en el valle del Arrago. El mismo camino enlaza con la C-512 y alcanza los pueblos de Hernán Pérez, Villanueva de la Sierra y Torrecilla de los Angeles, rodeados de olivares en el límite con Las Hurdes. En el valle del Arrago, se aparece Cadalso, con iglesia dedicada a La Concepción (s. XVI), de portada granítica y aspecto de recia fortaleza con su garita, y Casa del Rey, construcción blasonada en la que debió alojarse Alfonso XI durante sus cacerías.

El valle se va estrechando paulatinamente, mientras remonta el curso del Arrago, a la salida de Cadalso entre olivos, huertos, pinares y encinares. Al final, aparecen Descargamaría, lugar de buenos vinos mencionado por Miguel de Cervantes en “El Licenciado Vidriera”, y, tras cruzar el río a la altura de su piscina natural, Robledillo de Gata. El caserío, de tonos terrosos y rojizos tejados, escala la pendiente y busca el río entre bancales, viñedos y olivares. Allí, la hexagonal iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción (s. XVI) enseñorea un alto pórtico columnado, compitiendo en atracción con la ermita del Cordero, (s. XVI), con cubierta de artesonado mudéjar, el Cristo del Humilladero (s. XVI) y la cercana San Miguel de las Viñas (s. XVII).

10 de noviembre de 2008 Posted by | EXTREMADURA, VIAJES | Deja un comentario

UNA RUTA POR EXTREMADURA: LA RUTA DEL EMPERADOR

El 3 de febrero de 1557 Carlos V salió de Jarandilla en dirección a Yuste. Este itinerario, que forma parte del antiguo camino que comunicaba Jarandilla de la Vera, con Aldeanueva de la Vera y Cuacos de Yuste, se ha convertido en un cómodo sendero para disfrutar de la naturaleza.

RUTA DEL EMPERADOR
Salida.- Jarandilla de la Vera
Fin.- Monasterio de Yuste
Distancia.- 10 km aprox. (ida)
Dificultad.- Baja
Duración: 3 horas aprox.
Fuentes.- 2
Epoca recomendada.- todo el año

Es una buena ruta para conocer la naturaleza de La Vera. El itinerario permite al viajero conocer el antiguo camino que unía las localidades de Jarandilla de La Vera, Aldeanueva de La Vera y Cuacos y por el que Carlos V llegó al monasterio de Yuste. Una placa junto a una puerta del Parador, casi frente a la derecha de la iglesia de San Agustín, indica el comienzo de la ruta. Antes del inicio, es inexcusable pasarse por el antiguo patio de armas del Palacio de los Condes de Oropesa, actual parador de turismo. Blasones de piedra y una majestuosa terraza por la cual se derraman cientos de hojas, permiten al visitante comenzar a tomar coinciencia de ruta transportándonos al pasado, a aquel 3 de febrero de 1557 en el que Carlos V, tras comer, inició su camino hacia el palacio que había mandado construir junto a un pequeño cenobio. En el centro del patio, un pequeño estanque, plagado de monedas, susurra cientos de secretos que han quedado en forma de deseo bajo las aguas.

De vuelta al inicio del itinerario, hay que tomar la denominada Cuesta de los Carros, pasando por delante de la iglesia de San Agustín, hasta llegar a una placita. Desde aquí, girar a la derecha por la calle Marina hasta las afueras de la localidad. Un camino de tierra durante unos 50 metros conduce hasta una calleja empedrada que lleva hasta el puente Parral. Al aproximarse se puede escuchar el rumor de la garganta Jaranda. Una vez atravesado, continuar por un camino que asciende a la derecha.

A lo largo del trayecto se pueden ver las plantaciones de dos de los cultivos básicos de la zona: el pimentón, “oro rojo” que ha hecho que esta comarca sea reconocida en todo el mundo, y el tabaco, cultivo que se comenzó a instalarse de forma masiva en la zona en los años sesenta. Tampoco faltan olivos, cerezos o higueras. Pero también, a cada paso, es posible escuchar el canto de los mirlos o el singular sonido del pájaro carpintero, el olor de la jara pringosa, el torbisco o el escaramujo.

Pasadas las plantaciones, robles, brezos y jaras, dan la bienvenida al caminante, que se despiden rápido para dar paso de nuevo a los cultivos finalizando en una antigua vereda con paredes de piedra, hasta lelgar a una pista de cemento. A la derecha puede verse la carretera, la EX-203, mientras que la vista de la izquierda, mucho más agradecida, se presenta en forma de robles que da sombra al camino empedrado por donde hay que internarse para entrar de nuevo en el bosque. Pasado el robledal, ya se divisa Aldeanueva. Cruzado el arroyo Cepeda, se llega a la carretera y desde aquí es posible visitar la plaza de toros del siglo XVI, la iglesia de San Pedro o la afamada fuente de los Ocho Caños. Aldeanueva de la Vera ha perdido en gran medida todo el encanto de aquel antiguo casco viejo, con las casas con entramado de madera. Las nuevas construcciones han acabado con la arquitectura popular. A pesar de que se ha frenado, tanto aquí como en otros pueblos de La Vera, las modernas construcciones, el daño ha sido irreparable.

Pasados los Ocho Caños, en dirección de nuevo a la carretera, bajar un tramo encementado. De frente se divisa el cerro de la Soledad. De nuevo asoman campos cultivas y pequeños senderos que no hay que tomar en cuenta. Bonitas son las vistas desde el puente del Tejar para poder ver el correteo de las aguas de la garganta Los Guachos. Pinos, alisios, fresnos y chopos. Es uno de los puntos más bellos del itinerario. Tras un alto en el camino, el trazado conduce hacia Cuacos, siempre de frente, hasta llegar al paraje de Santa Ana, donde aparecen amontonados cuadras, secaderos de tabaco y gallineros.

El casco antiguo de Cuacos merece una visita, especialmente su iglesia, sus serranas casas, la Casa de Jeromín…Tomar la calle de los Hornos para salir de nuevo a la carretera y cruzar para seguir primero por un camino empedrado, después de tierra, hasta una carretera con acera ancha. Esta conduce hasta el monasterio. Pero antes, conviene hacer dos paradas: una en Cementerio Alemán, en el que se encuentran restos de excombatientes alemanes durante la Guerra Mundial y otra en la Cruz del Humilladero.

“Antes de salir de Jarandilla Carlos V procedió a licenciar a todos los que ya no le habían de acompañar en su retiro a Yuste. Casi un centenar de antiguos servidores flamencos que habían de regresar a los Países Bajos, fueron despedidos, entre ellos los tres nobles que hasta entonces le habían acompañado: La Chaulx, Roeulx y Hubermont. La Chaulx todavía permanecería unos días en Yuste.

Fue una despedida de emoción, como diría Quijada, testigo de excepción:
“Es lástima ver partir una compañía de tantos años…”.

No menos emotiva fue la marcha de la escolta de 99 alabarderos que hasta entonces habían acompañado al Emperador. Los cuales, al ser licenciados del servicio imperial, arrojaron sus alabardas al suelo. Era el rudo lenguaje de la milicia, pero expresivo: a nadie servirían, después de haberlo hecho a Carlos V. (…)

Por fin, Carlos V en litera – que no de otra manera podía viajar-, abandonó Jarandilla, para salvar las dos leguas que le separaban de Yuste. A su lado, el conde de Oropesa, La Chaulx y Quijada como representantes de la alta nobleza. Su cortejo, unos 50 criados para su servicio personal. Lentamente, como lo exigía su quebrantada salud, fue avanzando Carlos V a su retiro.

A las cinco de la tarde, entre el repiqueteo de las campanas del monasterio de Yuste. Su primera medida fue ir a la iglesia del monasterio para dar gracias por haber cumplido finalmente su viejo deseo, tan firmemente mantenido. (…) entró en la iglesia, rezó ante su altar mayor, pasó al convento que visitó detenidamente, para al fin retirarse cansado a su nueva morada.”

Por fin, Carlos V estaba verdaderamente en Yuste. Era el 3 de febrero de 1557.

10 de noviembre de 2008 Posted by | EXTREMADURA, VIAJES | Deja un comentario

UNA RUTA POR EXTREMADURA: ARTESANÍA DE LA VERA


Cerámica
Avelino y Angie. Madrigal de La Vera. Tel.- 927 56 53 96.
Jim-Lab. Collado de La Vera. Tel.- 927 42 52 83/677 65 67 39.
Hititas. Jaraíz de La Vera. Tel.- 927 17 04 07.
Silex. Villanueva de La Vera. Tel.- 927 56 62 91.

Forja
Luis Roberto Iglesias. Cuacos de Yuste. Tel.- 617 21 78 09.

Instrumentos Musicales
Pedro Garrido Sánchez. Gargüera. Tel.- 927 24 92 98.

Madera (talla)
Juan Carlos Vicente Castañares. Guijo de Santa Bárbara. Tel.- 927 56 02 61/654 54 51 87.
Angel Jiménez Serrano. Villanueva de La Vera. Tel.- 927 56 60 10.
Pedro María Calero. Garganta La Olla. Tel.- 927 17 95 29.
Miniaturas
Pilar García Rodríguez. Tel.- 927 17 75 58/91 341 59 28.

Textil
María Vicenta Nevado. Jaraíz de La Vera. Tel.- 927 17 07 48/927 17 04 72.
Rosa Mari. Navalmoral de la Mata. Tel.- 927 53 35 22/927 53 49 82.
Ana Martín. Villanueva de La Vera. Tel.- 927 56 73 33.

Zapatería
Teodoro Sánchez Gil. Jaraíz de La Vera. Tel.- 927 46 01 91.

El rastro del barro conduce hasta la localidad cercana de Collado de La Vera. Pueblo conocido por sus famosas pilas, donde no hay que marcharse sin darse un chapuzón, Collado cuenta además con el privilegio del Jubileo. A caballo entre esta población y Plasencia trabaja Jim-Lab, artesano del barro, que utiliza fundamentalmente la terracota. Entre sus técnicas destacan el “churro” y el torno. Una segunda cocción mediante Rakú (reducción con serrín), produce unos efectos muy singulares que le ha permitido imprimir un estilo personal.

Pedro María Calero, cántabro, de Castro Urdiales, decidió trasladarse a uno de los pueblos más bellos de La Vera, Garganta de la Olla. Allí, gracias a sus conocimientos sobre la talla de la madera, comenzó a inspirarse en motivos de la arquitectura popular de la localidad y también en muebles labrados que encontró en diferentes casas garganteñas.

En la calle Teodoro Perianes de Cuacos de Yuste, Luis Roberto Iglesias, ve pasar los días con sus trabajos en forja. Ha sabido darle un estilo singular añadiendo a sus creaciones otros materiales como piedras o maderas talladas.

De Cuacos a Guijo de Santa Bárbara. Es una de las localidades más bellas para pasear y sentarse a tomar uno de sus muchos y variados licores. Entre una actividad y otra, una conversación con Juan Carlos Vicente Castañares, maestro de la talla de la madera y habitual artesano en diferentes muestras de España y Portugal.

En Villanueva de La Vera, tres son los bastiones más importantes, en lo que se refiere a artesanía, que el viajero puede encontrar. Manuel y María José en su taller Silex elaboran diferentes piezas que ellos mismos decoran a mano, rematadas con esmaltes y engobes a base de cobre, estaño, plata, sílice o cuarzo, ofreciendo una cerámica de vivos reflejos y atractivas texturas. Angel Jiménez Serrado domina el arte de la talla en madera. Se caracteriza por ser uno de los pocos artesanos veratos que aún fabrica rabeles, de gran importancia para el folclore verato. Muy distinto es el trabajo de Ana Martín. De su telar de bajo lizo salen chales, fulares, faldas, alfombras o bolsos.

Diversos son los premios que han obtenido Avelino y Angie por su trabajo en el taller de Madrigal de La Vera. Platos, esculturas, vasijas y murales, son algunas

10 de noviembre de 2008 Posted by | EXTREMADURA, VIAJES | Deja un comentario

UNA RUTA POR EXTREMADURA: EL PALANCAR

El Palancar
Minúsculo refugio de
San Pedro de Alcántara

San Pedro de Alcántara comenzó su vida eremítica en dos lugares cacereños. Santa Cruz de Paniagua, donde el obispo de Coria tenía un palacio y donde Fray Pedro consiguió “rescripto pontifcio” para retirarse a orar; y Pedroso de Acim, donde en una pequeña vivienda construyó un monasterio, de tan reducidas dimensiones, que hoy día se conoce como el conventico. Minúsculas estancias que guardan estrecha relación con las palabras de San Pedro : “que en nuestros edificios resplandezca toda pobreza, aspereza y vileza” y que la “casa sea tosca y la madera no labrada a cepillo”.

Desde la pequeña explanada de El Palancar se dividen la sierra y la llanura. La sierra de Cañaveral y las fértiles tierras del Jerte y del Alagón parecen juntarse a través de este minúsculo convento. Su aspecto inicial no lo parece, pues las diferentes reformas le dan la solera de los monasterios tradicionales. Pero San Pedro de Alcántara, “padre” del cenobio, quiso construir un lugar donde resplandeciera “toda pobreza, aspereza y vileza”.

“El claustro era un cuadro tan pequeño que puestos dos religiosos en lo alto uno a uno se daban la mano; y a esta medida todo lo demás; celdas, refectorio, cocina y oficinas que tenía todas las que cualquiera convento suele tener aunque mucho menores”

Así, en 1557 Rodrigo de Chaves cede al santo la dehesa “que se dice del Berrocal a la Fuente del Palancar”, en agradecimiento a los consejos dados por Fray Pedro, nacido en Alcántara.Una modesta casa sobresalía en el terreno. Y, en ella, lo primero que se construyó fue la capilla para celebrar los oficios. Tan minúscula como el resto de lo que en la zona se conoce como el conventico, la estancia sólo tenía cabida para el sacerdote y el acólito que le ayudaba. Junto a la capilla, San Pedro se construyó su propia celda de la que Santa Teresa comenta que “paréceme fueron cuarenta años los que me dijo había dormido una sola hora y media entre noche y día (…) lo que dormía era sentado y la cabeza arrimada a un maderillo que tenía hincado en la pared. Echado, aunque quisiera, no podía, porque su celda como se sabe no era más larga de 4 pies y medio”.

En 1557 Rodrigo de Chaves cede al santo la dehesa “que se dice del Berrocal a la Fuente del Palancar”, en agradecimiento a los consejos dados por Fray Pedro, nacido en Alcántara. Una modesta casa sobresalía en el terreno. Y, en ella, lo primero que se construyó fue la capilla para celebrar los oficios. Tan minúscula como el resto de lo que en la zona se conoce como el conventico, la estancia sólo tenía cabida para el sacerdote y el acólito que le ayudaba.

Una descripción más exhaustiva es la que realizó el padre Juan de Santa María en 1615: “está situado en un desierto bien áspero de la sierra del cañaveral y harto apartado de un lugarejo que llaman Pedroso, diócesis de Plasencia y tan pequeño que todo él, con gruesos de las paredes, medido por la parte de fuera, tenía treinta y dos pies de largo y veintiocho de ancho; dentro de este tan pequeño compás había una iglesia muy pequeña, y mucho más la capilla que se dividía con una reja de pala; cabía en ella holgadamente el sacerdote que decía la misa y el acólito que le ayudaba; si otro alguno entraba ocupaba mucho. El claustro era un cuadro tan pequeño que puestos dos religiosos en lo alto uno a uno se daban la mano; y a esta medida todo lo demás; celdas, refectorio, cocina y oficinas que tenía todas las que cualquiera convento suele tener aunque mucho menores. Finalmente era como embrión o cuerpecillo de una criatura cuando en él se comienza a formar los sentidos y parte del cuerpo que apenas se echa de ver los ojos, las narices, la boca, que tan pequeño es todo”.

En el exterior, los bancales han dado paso a la huerta. También aquí se encuentra la denominada fuente milagrosa, cuyas aguas dicen han curado a muchos enfermos.

La idea de las reducidas dimensiones del convento se tienen desde el inicio de la visita. Traspasadas las puertas del cenobio actual, un pasillo conduce a una puerta tan pequeña que los propios oficiales afirmaron que “no dejase las puertas tan estrechas y baxas que no podían caver alguna persona por ellas sino era bajándose y entrando de lado”. La cocina se presenta como una minúscula estancia que da cabida a una chimenea típica extremeña. Los religiosos ayunaban de forma diaria y sólo en fiestas muy importantes suprimían dicho ayuno. En el refectorio lugar donde ingerían su frugal comida, colocaban las escudillas en asientos de piedra y comían de rodillas.
En el exterior, los bancales han dado paso a la huerta. También aquí se encuentra la denominada fuente milagrosa, cuyas aguas dicen han curado a muchos enfermos. Al igual que la higuera que plantó San Pedro, hoy desaparecida, cuyos frutos, al parecer, curaban a los enfermos.
Un mundo de recogimiento y de silencio, interrumpido por el rumor de la fuente milagrosa y con vistas a las fértiles tierras del Jerte y el Alagón, que se esconden del mundanal ruido, para seguir en silencio. Así, bajo el cielo extremeño, con ilustre modestia y mayor sabiduría se ampara este singular cenobio, recogido en la estrechez de sus muros y en la amplitud de sus almas para formar un apacible lugar que conforma el convento más pequeño del mundo.

DATOS DE INTERÉS:

Datos prácticos

Llegar
El Convento del Palancar se encuentra a dos kilómetros de la localidad cacereña de Pedroso de Acim, en Cáceres. Para llegar, tomar la N-630, en el tramo que une Plasencia con Cáceres. En este tramo, entre Grimaldo y Cañaveral, un desvío por la Ex-371 conduce a Pedroso y a El Palancar.

Llantar y Pernoctar
Coria y Plasencia son las ciudades más cercanas con todo tipo de servicios.

Horarios de visitas al monasterio
Miércoles cerrado.
Otoño/Invierno.- De 10 a 13 horas. Tardes.- 16 h., 16,45 h., 17,30 h., 18,15 h.
Primavera/Verano.- De 10 a 13 horas. Tardes.- 16,30 h., 17,15 h., 18 h., 18,45 h.
Vísperas de fiesta y festivos.-
Otoño/Invierno.- De 10 a 13 horas. Tardes.- 16 h., 16,45 h., 18,15 h.
Primavera/Verano.- De 10 a 13 horas. Tardes.- 16,30 h., 18 h., 18,45 h.
Teléfono del Monasterio.- (+34) 927 19 20 23

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