EL BLOG DE PEAZODECOCK

El lobo de internet

POR TU SEGURIDAD

Debido a tantos secuestros recientes
aun durante el día,
es importante recordar algunas de las cosas que se deben hacer en una situación de emergencia.
Esta información es para ti, mujer. Para ti, hombre, es especialmente para que la compartas con tu esposa, con tus hijos, con todos aquéllos a quienes conozcas.
Después de leer estos 9 consejos cruciales, envíalos a alguien a quien aprecies.
Nunca debemos dejar de ser cuidadosos considerando el mundo loco en el que vivimos.

1.         Consejo de Tae Kwon Do:
El codo es el punto más fuerte de tu cuerpo.
Si estás suficientemente cerca para usarlo, ¡úsalo!
2.         Aprendí esto de un guía turístico de Nueva Orleans:
Si un ladrón te exige la cartera o el bolso,
NO SE LO DES.
Tíralo lejos de ti… Lo normal es que esté más interesado en tu cartera o bolso que en ti, y entonces irá tras el bolso o la cartera.
¡CORRE COMO UNA LOCA EN LA OTRA DIRECCIÓN!  
3.         Si te meten en el maletero de un automóvil, rompe de una patada una luz trasera, saca la mano por el agujero y muévela enérgica y repetidamente.
El conductor no te verá, pero los demás sí.
Esto ha salvado vidas.
4.         Las mujeres, cuando se meten en el coche después de hacer compras, comer, trabajar, etc., frecuentemente se quedan sentadas (anotando en su libro de cheques, haciendo una lista, pintándose los labios, etc.
¡NO HAGAS ESO!)
El criminal te estará observando, y ésta es la perfecta oportunidad para meterse en el lado del pasajero, apuntarte con una pistola en la cabeza y decirte adónde ir.
TAN PRONTO COMO TE METAS EN TU COCHE,
CIERRA LAS PUERTAS Y VETE.
Pero si alguien está en tu coche apuntándote con una pistola
NO CONDUZCAS COMO TE DICEN,
Repito:
¡NO CONDUZCAS COMO TE EXIGEN!
En lugar de eso, aprieta el acelerador a fondo y choca contra cualquier cosa, destrozando el coche.
El air bag te salvará.
Si el criminal está en el asiento trasero recibirá el daño mayor.
Tan pronto como puedas, sal y corre.
Es mejor eso que encontrar luego tu cuerpo en un lugar remoto.

5.  Unas aclaraciones al meterse en el auto en un aparcamiento o garaje públicos:
A) Sé consciente: mira alrededor y mira en tu auto (en el suelo del lado del pasajero y en el asiento de atrás).
B) Si estás aparcada junto a un van (monovolumen) o vehículo grande, métete en tu auto por el lado del pasajero.
La mayoría de los asesinos atacan a sus víctimas metiéndolas en sus vehículos mientras ellas intentan introducirse en el propio.
C) Mira al vehículo aparcado en el lado del conductor de tu auto y mira también al lado del pasajero de ese vehículo. Si un hombre está sentado solo en el asiento más cercano a tu auto, quizás deberías volver a la tienda o lugar de trabajo, y pedir a un guardia o policía que te acompañe hasta tu vehículo.
SIEMPRE ES MEJOR ESTAR A SALVO QUE ARREPENTIRSE LUEGO.
(Y mejor paranoica que muerta).

6.        SIEMPRE toma el ascensor en lugar de las escaleras.
(Las escaleras son lugares temibles para ir sola y un lugar perfecto para un crimen. Especialmente ¡DE NOCHE!
7.        Si un criminal tiene una pistola y tú no estás bajo su control,
¡CORRE SIEMPRE!
El criminal te acertará sólo (un blanco corriendo) 4 de 100 veces; y entonces casi seguro NO SERÁ en un órgano vital.
CORRE, preferentemente zigzagueando.
 
8.        Las mujeres somos siempre compasivas:
¡NO MÁS! STOP!
Esto puede ocasionarte ser violada o matada.
Ted Bundy, el asesino en serie, era un hombre guapo y bien educado, que SIEMPRE se aprovechaba del sentido compasivo de las mujeres confiadas.
Andaba con bastón, o cojeando, y frecuentemente pedía ´ayuda´para meterse en su vehículo o para su vehículo. Entonces es cuando secuestraba a su siguiente víctima.
 
9.        Otro consejo para tu seguridad:
Alguien me acaba de enviarme un e-mail diciendo que una amiga oyó anteanoche a un bebé llorando en el porche de su casa. Llamó entonces a la policía porque era tarde y pensó que era algo raro. La policía le dijo:
´Haga lo que haga, NO ABRA la puerta!´
La señora dijo entonces que parecía que el bebé se había arrastrado hasta cerca de su ventana y estaba preocupada de que el bebé se arrastrara hasta la calle y que lo atropellara un coche.
El policía le insistió: ´Tenemos ya un coche patrulla de camino.
Haga lo que haga,
¡NO ABRA la puerta!´
Le dijo que creían que el criminal llevaba grabado el llanto de un bebé y que lo usaba para persuadir a las mujeres a salir de sus casas pensando que alguien había dejado un bebé ante su casa.
Aclaró que aún no lo han verificado, pero la Policía ha recibido varias llamadas de mujeres diciendo que oyen llantos de bebés fuera de sus puertas cuando están en casa solas de noche.
Por favor, cuenta esto a otras amigas y NO ABRAS la puerta por un bebé que llora.
(Este e-mail debe ser probablemente tomado en serio porque la teoría del Bebé que Llora se mencionó en
America ‘s Most Wanted este sábado pasado cuando ´retrataron´ al asesino en serie en Luisiana.)  
–o0o—
Me gustaría que reenviaras este e-mail a todas las mujeres que conoces. Puede salvar una vida. Una vela no pierde su brillo por encender otra vela.
Iba a enviar esto sólo a las señoras, pero, amigos, si quieren a sus madres, esposas, hermanas, hijas, etc., querrán hacerles llegar también este mensaje.
Envía este mensaje a toda mujer que conozcas que pueda necesitar que se le recuerde que hay muchos locos en el mundo en que vivimos
Y que es mejor vivir a salvo que arrepentirse luego…

Todo el mundo debería tomarse 5 minutos para leer esto. Puede salvar tu vida o la de un ser querido.

19 de julio de 2010 Posted by | SEGURIDAD | Deja un comentario

SEGURIDAD CIUDADANA


Podemos iniciar señalando que con relación al concepto propiamente dicho de seguridad ciudadana, no existe una definición exacta de la misma, por ello la normatividad y la doctrina no es uniforme en su conceptualización.

Algunos señalan que el concepto de Seguridad Ciudadana está estrechamente ligado a otros afines y contiene de por sí una alta carga ideológica y política.

El concepto de seguridad ciudadana diseñado como bien jurídicamente protegido y que engloba a varios derechos de las personas tomadas en conjunto, se ha ido perfilando en base a que hoy en día la convivencia pacífica en una sociedad se encuentra amenazada por la existencia de tensiones y conflictos que generan conductas violentas y que han surgido por diferentes causas.

Entre las que podemos señalar a dos de ellas que son complementarias, una es la crisis económica que afecta a la mayor parte de los países del mundo y la crisis de valores, que han generado pobreza, marginalidad, desempleo, drogadicción, alcoholismo, corrupción, pérdida de identidad, perdida de confianza en el otro, etc.

Pero también podemos señalar que la vida colectiva de los seres humanos, en cualquiera de sus modos de expresión, necesita de un orden.

La finalidad de este orden consiste en hacer posible que cada uno de los integrantes de la comunidad pueda alcanzar la mayor realización posible en su condición de persona, mediante la promoción de un ambiente de vida caracterizado por la armonía, la paz y la vivencia cotidiana de la seguridad, abriéndose paso así a la expresión de toda la potencialidad que contiene la libertad humana, en su creatividad material o espiritual, lo que da origen a la felicidad.

Dichas conductas violentas representan entonces una ruptura entre los individuos y las normas de convivencia social pacífica, impuestas y aceptadas por la mayoría de las personas. El quebrantamiento de dichas normas genera conductas delictivas o, en menor grado faltas o contravenciones, las mismas que afectan directamente las libertades y derechos de otras personas. Pero en si la violencia alcanza hoy dimensiones cada vez más impactantes en las urbes del mundo y prioritariamente en el continente latinoamericano y representa un riesgo para la vida y la salud de las personas afectando el funcionamiento del sistema de atención de la salud. Es precisamente en estos espacios en donde las características del proceso de urbanización desigual, reproduce una diversa calidad de vida en la población, y es esta sociedad de la exclusión la que genera una verdadera expansión de violencias, un mundo de todos contra todos; una sociedad competitiva y autoritaria que niega la diversidad.

Por lo tanto, constituye una constante a nivel mundial, el significativo aumento de ruptura de la convivencia social pacífica en las grandes ciudades, así como por las conductas delictivas que afectan los derechos a la vida, a la integridad, a la libertad (física, sexual, etc.), a la propiedad, etc., ocasionando con ello una situación generalizada de inseguridad.

También es necesario mencionar, que las sociedades modernas viven obsesionadas con la búsqueda de seguridad, y el tema de la inseguridad se ha convertido en uno de los más grandes y graves problemas en la actualidad. Frente a ello, las soluciones que suelen plantearse son diversas: medidas punitivas drásticas para combatir la criminalidad, organización de la sociedad civil para crear mecanismos de protección y prevención frente a actos criminales, participación de los gobiernos locales en tareas de seguridad ciudadana, etc.

Desde esta perspectiva, puede señalarse que existe cierto consenso en delimitar el carácter instrumental de la seguridad ciudadana, concepto que en un primer momento se asocia a la represión de los delitos y la búsqueda de un orden, es decir, se vincula con el control y la reacción frente a la criminalidad, especialmente en las grandes urbes. También se acepta que en la base de dicho concepto está el deber del Estado que es la de brindar protección a sus habitantes frente a toda amenaza a la seguridad personal y la de sus bienes.

Desde esa perspectiva, resulta interesante que en un reciente trabajo el General PNP ® Enrique Yépez Dávalos haya afirmado que la “seguridad ciudadana es pues un concepto jurídico que implica tanto el deber del Estado para preservar la tranquilidad individual y colectiva de la sociedad ante peligros que pudieran afectarla, así como garantizar el ejercicio de los derechos y libertades fundamentales de la persona humana”

Así, la seguridad ciudadana se va configurando como una actividad de servicio a cargo del Estado, teniendo la obligación de elaborar diversas políticas (económicas, sociales, culturales) preventivas y punitivas, en la búsqueda de garantizar la paz social, la tranquilidad y el desarrollo de la vida social libre de peligros.

De todo lo anteriormente señalado y haciendo una aproximación al concepto de seguridad ciudadana podríamos definirla como aquella situación de normalidad en la que se desenvuelven las personas, desarrollando actividades individuales y colectivas con ausencia de peligro o perturbaciones; siendo además éste un bien común esencial para el desarrollo sostenible tanto de las personas como de la sociedad.

Pero también podemos entender el concepto de seguridad ciudadana como aquella acción donde se involucran, para fines de la seguridad pública, tanto la acción política de la ciudadanía, como las actividades que por ley el Estado tiene que proporcionar, sin embargo esta actividad no puede ser posible sin la participación mutua, eficaz y eficiente, tomando en cuenta que no se trata de eximir al aparato gubernamental de su obligación social, pero sí estimar que en este fenómeno en particular, dada sus características especiales, no es posible la obtención de resultados positivos sin la interacción de ambas instancias.

Así, la seguridad ciudadana va a tener una doble implicancia: implica una situación ideal de orden, tranquilidad y paz, que es deber del Estado garantizar y, asimismo, implica también el respeto de los derechos y cumplimiento de las obligaciones individuales y colectivas.

De otro lado, el concepto de seguridad ciudadana es de data reciente, tanto en su denominación como en su contenido. Esto es lo que probablemente origine la confusión del término como otros denominados “orden público” y “seguridad pública”, tomándolos incluso por sinónimos en algunas legislaciones.

También se puede señalar que seguridad ciudadana es un sentido amplio para el libre ejercicio de los derechos y libertades, concepto a partir del cual podríamos señalar que la seguridad ciudadana se convierte en un valor jurídicamente protegido en todos los ordenamientos.

Asimismo, podemos indicar que la base de lo que hoy se entiende por seguridad ciudadana es lograr la interrelación en sociedad y que esté orientada a una convivencia armoniosa, tolerante y pacífica de sus integrantes. En definitiva uno de los objetivos que persigue la seguridad ciudadana es que las personas puedan desarrollarse y alcanzar la calidad de vida que deseen en un marco de libertad, sin temores a contingencias o peligros que afecten sus derechos y libertades.

Por otro lado la paz duradera es imprescindible y un requisito para el ejercicio de todos los derechos y deberes humanos. La paz de la libertad -y por tanto de leyes justas-, de la alegría, de la igualdad, de la solidaridad y donde todos los ciudadanos cuenten, convivan y compartan. Por ello, en una versión popular del mensaje por la Paz de 1979 de Juan Pablo II, se puede señalar lo siguiente: Para lograr la paz y educar por la paz, tenemos que seguir una lección importante cada día sobre todo por la gente tentada por el fatalismo. El mensaje de la Iglesia sobre la paz es doble: la paz es posible y además la paz es necesaria. Y la paz de que hablamos, como señaló Juan XXIII en su encíclica Pacem in terris, tiene que construirse sobre cuatro pilares: la verdad, la justicia, el amor y la libertad.

En consecuencia, la paz, desarrollo y democracia forman un triángulo. Los tres se requieren mutuamente. Sin democracia no hay desarrollo duradero: las disparidades se hacen insostenibles y se desemboca en la imposición y el dominio.

Por ello, es preciso identificar las raíces de los problemas globales y esforzarnos, con medidas imaginativas y perseverantes, en atajar los conflictos en sus inicios. Mejor aún es prevenirlos. La prevención es la victoria que está a la altura de las facultades distintivas de la condición humana. Saber para prever. Prever para prevenir. Actuar a tiempo, con decisión y coraje, sabiendo que la prevención sólo se ve cuando fracasa. La paz, la salud, la normalidad, no son noticia. Tendremos que procurar hacer más patentes estos intangibles, estos triunfos que pasan inadvertidos.

La renuncia generalizada a la violencia requiere el compromiso de toda la sociedad. No son temas de gobierno sino de Estado; no de unos mandatarios, sino de la sociedad en su conjunto (civil, militar, eclesiástica, etc.). La movilización que se precisa con urgencia para, en dos o tres años, pasar de una cultura de violencia a una cultura de paz, exige la cooperación de todos. Para cambiar, el mundo se necesita a todo el mundo.

Es necesario un nuevo enfoque de la seguridad a escala mundial, regional y nacional. Las Fuerzas Armadas deben ser garantía de la estabilidad democrática y al orden externo y la Policía al orden interno y la protección ciudadana, porque no puede transitarse de sistemas de seguridad total y libertad nula, a otros de libertad total y seguridad nula.

Las situaciones de emergencia deben tratarse con procedimientos de toma de decisión y de acción diseñados especialmente para asegurar rapidez, coordinación y eficacia. Estamos preparados para guerras improbables, con gran despliegue de aparatos costosísimos, mas no lo estamos para avizorar y mitigar las catástrofes naturales o provocadas, que de forma recurrente nos afectan. Estamos desprotegidos frente a las inclemencias del tiempo, frente a los avatares de la naturaleza. La protección ciudadana aparece hoy como una de las grandes tareas de la sociedad en su conjunto, si queremos consolidar un marco de convivencia genuinamente democrática. Invertir en medios de socorro y asistencia urgente, pero también -y sobre todo- en la prevención y el largo plazo (por ejemplo, en redes de conducción y almacenamiento de agua a escala continental) sería estar preparados para la paz. Para vivir en paz. Ahora estamos preparados para la guerra eventual. Para vivir sobrecogidos e indefensos en nuestra existencia cotidiana ante percances de toda índole.

No basta con la denuncia. Es tiempo de acción. No basta con conocer, escandalizados, el número de niños explotados sexual o laboralmente, de refugiados o de hambrientos. Se trata de reaccionar, cada uno en la medida de sus posibilidades. No hay que contemplar solamente lo que hace el gobierno. Tenemos que desprendernos de una parte de “lo nuestro”. Hay que dar. Hay que darse. No imponer más modelos de desarrollo ni de vida. El derecho a la paz, a vivir en paz, implica cesar en la creencia de que unos son los virtuosos y acertados, y otros los errados; unos los generosos en todo y otros los menesterosos en todo.

Es evidente que no puede pagarse simultáneamente el precio de la violencia y el de la paz, por ello Daisaku Ikeda señala que “La paz no se concreta esperando pasivamente. Se logra a través de un esfuerzo concentrado y enérgico. El “arma” más poderosa de quienes crean la paz es el diálogo, el rehusarse a abandonar la capacidad del lenguaje, que es lo que nos hace humanos. El diálogo y la comunicación –cualquiera sea el resultado inmediato— constituyen, en sí, un acto de fe en nuestra humanidad, por lo cual debemos trabajar sin descanso para fortalecer y reafirmar. La lucha por comprender y ser comprendidos requiere que cada uno de nosotros regrese a la fuente más profunda de la humanidad, más allá de las diferencias históricas, culturales o de credo”.

Además, garantizar a todos los seres humanos la educación a lo largo de toda la vida permitiría: regular el crecimiento demográfico, mejorar la calidad de vida, aumentar la participación ciudadana, disminuir los flujos migratorios, reducir las diferencias distributivas, afirmar las identidades culturales, impedir la erosión del medio ambiente, con cambios muy sustanciales en los hábitos energéticos, en el transporte urbano; favorecer el desarrollo endógeno y la transferencia de conocimientos; impulsar el funcionamiento rápido y eficaz de la justicia, con apropiados mecanismos de concertación. Nada de esto puede realizarse en un contexto de violencia. Habrá necesariamente que trabajar en aumentar las inversiones en la construcción de la paz.

La paz, y los principios de la libertad, las necesidades básicas, la democracia, los derechos humanos y la justicia que están asociados con ella, sólo pueden ser construidos por medios pacíficos. La violencia, y la perpetuación de la violencia, es la antítesis de estos valores y terminarán produciendo más de lo que busca erradicar. Lo que se necesita es la construcción de un programa positivo y constructivo que una a las personas para trabajar juntos y crear activamente la seguridad, el bienestar y la libertad que buscamos. La alternativa es que tomemos parte en la destrucción de todo lo que queremos, dándole a los demás el dolor y la devastación que buscamos evitar.

Todos deben contribuir a facilitar la gran transición desde la razón de la fuerza a la fuerza de la razón; de la opresión al diálogo; del aislamiento a la interacción y la convivencia pacífica. Pero, primero, vivir y dar sentido a la vida. Erradicar la violencia: he aquí nuestra resolución. Evitar la violencia y la imposición yendo, a las fuentes mismas del rencor, la radicalización, el dogmatismo, el fatalismo, la pobreza, la ignorancia, la discriminación, la exclusión, son formas de violencia que pueden conducir -aunque no la justifiquen nunca- a la agresión, al uso de la fuerza, a la acción fratricida.

Una conciencia de paz -para la convivencia, para la ciencia y sus aplicaciones- no se genera de la noche a la mañana ni se impone por decreto. Se va fraguando en el regreso -después de la decepción del materialismo y del servilismo al mercado– a la libertad de pensar y actuar, sin fingimientos, a la austeridad, a la fuerza indomable del espíritu, clave para la paz y para la violencia.

Terminamos, pues, con fantásticos avances científicos y tecnológicos: conocemos y tratamos muchas enfermedades que son causa de sufrimiento y muerte; nos comunicamos con una nitidez y celeridad extraordinarias; tenemos a nuestra disposición la información instantánea y sin límites. Pero los antibióticos y los medios de telecomunicación no pueden ocultar las sangrientas luchas que han diezmado millones de vidas en flor, que han infligido sufrimientos indescriptibles a tantos inocentes.

Todas las perversidades de la violencia, tan patentes hoy gracias a los aparatos audiovisuales, no parecen capaces de detener la gigantesca maquinaria puesta en pie y alimentada durante siglos y siglos. Corresponde a las generaciones presentes la casi imposible tarea bíblica de “transformar la violencia en paz” y transitar desde un instinto de violencia -forjado desde el origen de los tiempos- a una conciencia de paz. Sería el mejor y más noble acto que la “aldea global” podría realizar. El mejor obsequio a nuestros descendientes. ¡Con qué satisfacción y alivio podríamos mirar a los ojos de nuestros hijos!

Pero también se hace necesario hablar de ¡los derechos humanos! en este milenio, ésta debe ser nuestra utopía: ponerlos en práctica, completarlos, vivirlos, re-vivirlos, re-avivarlos cada amanecer Ninguna nación, institución o persona debe sentirse autorizada a poseer y representar los derechos humanos ni menos aun a otorgar credenciales a los demás. Los derechos humanos no se tienen ni se ofrecen, sino que se conquistan y se merecen cada día. Tampoco deben considerarse una abstracción, sino pautas concretas de acción que deben incorporarse a la vida de todos los hombres y las mujeres, y a las leyes de cada país.

Lo que se necesita, por tanto, es acción. Para que la gente de todas las comunidades del mundo se una, alcancen y trabajen activamente por la construcción de la paz por medios pacíficos y para la transformación de todas las formas de violencia directa, estructural y cultural. Quienes están aterrados por el dolor, la devastación y la destrucción que crean la violencia y la guerra, deben tener el coraje de ponerse de pie y tomar el camino de los principios de la no violencia y la paz.

Por ello debemos de hacer un llamamiento a todas las familias, a los educadores, a los religiosos, a los parlamentarios, políticos, artistas, intelectuales, científicos, artesanos, periodistas; a todas las asociaciones humanitarias, deportivas, culturales; a los medios de comunicación, para que difundan por doquier un mensaje de tolerancia, de no violencia, de paz y de justicia. Para que fomenten actitudes de comprensión, de desprendimiento, de solidaridad; para que, con mayor memoria del futuro que del pasado, sepamos mirar juntos hacia adelante y construyamos así, en condiciones adversas y en terrenos inhóspitos, un porvenir de paz y derecho fundamental.

Para concluir podríamos señalar que es necesario “evitar el horror de la violencia a nuestros descendientes”, “construyendo los baluartes de la paz en el espíritu de todos nosotros”, es decir menos VIOLENCIA y mayor PAZ.

27 de junio de 2009 Posted by | SEGURIDAD, SOCIEDAD | Deja un comentario

FECHAS DE CADUCIDAD EN LOS ELEMENTOS DEL COCHE

Nuestra seguridad cuando viajamos en coche depende, en gran medida, del adecuado estado de sus elementos. Sabemos que hay que revisar y cambiar periódicamente el aceite del motor o la correa de distribución. Pero… ¿nos hemos preguntado qué pasa con los nuevos sistemas que inundan el coche?: el ABS, el ESP o el control de velocidad, los airbags, cinturones, etc… ¿caducan?¿cuándo hay que revisarlos…?… aquí te lo resumo…

AIRBAG:

Son los encargados de amortiguar los efectos de un choque, recogiendo y protegiendo el cuerpo (cabeza y tórax fundamentalmente) de los ocupantes. Sólo son completamente eficaces si los ocupantes llevan el cinturón de seguridad abrochado. Hoy día existen vehículos con hasta nueve airbags.

Para determinar su caducidad, hay que tener en cuenta la antigüedad del vehículo. En principio, no se habla de una fecha de caducidad, pero en los coches más antiguos, en el manual de instrucciones, el fabricante recomienda una fecha (generalmente oscila entre los 10 y los 15 años) para cambiarlos: el material de la bolsa se va deteriorando y el gas puede perder sus propiedades. En los coches nuevos ya no existe ésta recomendación, porque deben aguantar la vida útil del coche. Es obligatorio cambiarlo si se ha activado, sea cual sea la causa.

En el cuadro de mandos, tendremos un testigo para indicar cuándo no funciona el airbag.

Un dato: en los choques frontales, los airbags disminuyen un 25% el número de fallecidos entre los conductores, y un 15% entre los pasajeros.

LA BATERÍA:

Proporciona la corriente necesaria para el arranque del motor. Además, alimenta a los diferentes elementos eléctricos del coche como la iluminación o el auto-radio.

Tiene una duración media de 4 a 5 años. Actualmente, los coches suelen incluír un testigo en su cuadro de instrumentos que avisa cuando la batería tiene problemas. Asimismo, algunas baterías disponen de un testigo indicador de su estado.

Síntomas de que la batería no está en óptimas condiciones: el motor no arranca. Un ruido ahogado es síntoma de una batería descargada. La mayoría de las baterías no requieren de mantenimiento, y es muy peligrosa su manipulación, puesto que el líquido de su interior es corrosivo. Se le da una vida normal de entre cuatro y cinco años.

SISTEMA DE CONTROL REGULADOR DE VELOCIDAD:

Permite fijar una velocidad y el coche la mantiene automáticamente, acelerando o frenando según las condiciones de la vía. Se desactiva cuando el conductor pisa el freno o el acelerador. Éste sistema no tiene caducidad…

AMORTIGUADORES:

Evita las oscilaciones del vehículo, absorbiendo las irregularidades del terreno. Su vida útil es de 80.000 kilómetros, aunque, dependiendo de su uso, ésta cifra puede quedar reducida a 60.000. Su desgaste es muy lento y progresivo, y el conductor se va adaptando, por lo que es difícil de detectar, a no ser que se pretenda comprobarlo específicamente. Con su desgaste se va perdiendo estabilidad y maniobrabilidad.

CINTURÓN DE SEGURIDAD:

Es el elemento de seguridad activa más importante. Sujeta al ocupante del vehículo en caso de accidente, evitando que salgan disparados hacia el parabrisas o fuera del coche. Llevan una etiqueta que indica su fecha de fabricación, pero no tienen fecha de caducidad. Están ensayados para que aguanten toda la vida útil del vehículo. Es obligatorio cambiarlos en caso de accidente, así se suele indicar en el manual del vehículo. Su uso reduce a la mitad la probabilidad de fallecimiento en caso de accidente.

CLIMATIZADOR:

Aporta confort, porque una temperatura adecuada evita la somnolencia, la fatiga y el nerviosismo. Y, además, seguridad, al eliminar el vaho de los cristales. Recomiendan que cada 2 años se cambie la carga líquido refrigerante y comprobar la estanqueidad del circuíto, aunque hoy día, en la práctica, mientras enfríe como debe, no se le hace caso a ésta recomendación, puesto que sigue haciendo su función correctamente. Sin embargo, sí es más necesario cambiar cada año el filtro antipolen, y a los cinco años el filtro deshidratador.

CATALIZADOR:

Se puede definir como una especie de filtro de humos del motor. Elimina las partículas más contaminantes y el ruido. Su caducidad se calcula entre los 40.000 y 60.000 kilómetros.

Los síntomas que pueden alertarnos sobre su caducidad, o mal funcionamiento, pueden ser un incrermento en el consumo de carburante, si se enciende el testigo de gestión del motor, es necesario comprobarlo rápidamente, puesto que puede indicar una rápida degradación del catalizador.

Es un sistema obligatorio en España desde 1993 en los vehículos nuevos de gasolina, y en los diesel desde el 2.000.

SISTEMA DE CONTROL DE DISTANCIA DE SEGURIDAD:

Sirve para mantener la distancia de seguridad con el coche que le precede frenando o acelerando el vehículo, de acuerdo con los datos prefijados previamente por el conductor. Su funcionamiento se basa en un sistema de radar en el ESP. No caduca, su vida es superior a la del vehículo. En caso de avería, puede fallar algún sensor o el radar, apareciendo entonces un mensaje en la pantalla del coche.

SISTEMA DE CONTROL DE PRESIÓN DE LOS NEUMÁTICOS:

Verifica constantemente la presión de los neumáticos indicando, mediante un testigo o mensaje, si la presión es errónea, por exceso o por defecto. Además de evitar accidentes, reduce el desgaste del neumático y prolonga su vida útil. Existen dos tipos, los indirectos, que utilizan los sensores del ABS para su medición, y los directos, a través del manómetro de cada rueda. No hay que cambiarlos salvo que se estropee el ABS o alguno de los manómetros de las ruedas. Cuando sustituímos el neumático, es conveniente que se cambien las gomas de cierre del neumático. No tiene fecha de caducidad. Si falla, aparece un mensaje en la pantalla del ordenador de a bordo. Según Renault, el 6% de los accidentes mortales en autopista se deben al reventón de un neumático.

NEUMÁTICOS:

Son los encargados de mantener el coche en contacto con el asfalto, de soportar la pasa del vehículo y transmitir la potencia del motor sobre el suelo. La vida media es de unos cinco años. En todos los neumáticos viene indicada la fecha de fabricación: un óvalo con cuatro cifras (la semana y el año). También hay que cambiar la rueda de repuesto, aunque no se use, ya que sus materiales se deterioran con el tiempo.

Es necesario controlar la presión, el desgaste de la banda de rodadura y la profundidad de su dibujo (nunca puede ser inferior a 1,6 mm, llevan un resalte visible, cual se alcanza esa cifra, llamado TWI), además del equilibrado y la alineación.

Según un estudio del INTRAS y Norauto, algo más del 50% de los vehiculos llevan al menos uno de los neumáticos con una profundidad de dibujo de la banda de rodadura inferior al límite legal.

LUCES:

Sirven para ver y ser vistos. Las bombillas son unos elementos esenciales para la conducción. Además, circular sin alumbrado durante la noche o cuando la visibilidad es baja, o produciendo deslumbramiento, es una infracción grave según la normativa vigente. Su vida útil es de unos dos o tres años. Se deben sustituír siempre por parejas, aunque una de ellas no esté fundida. Después es aconsejable efectuar un control y reglaje de los faros. También es conveniente limpiar regularmente los faros y comprobar su transparencia y color. Las bombillas xenon sólo se cambian cuando existe alguna anomalía y siempre en el taller, ya que no pueden ser manipuladas.

La legislación establece la obligación de llevar un juego de bombillas de repuesto en el coche, si bien, no obliga a saberlas cambiar, cosa que cualquier mecánico próximo podrá realizar.

LA MECÁNICA DE SIEMPRE:

El filtro de aceite es conveniente sustituírlo con cada cambio de aceite, aunque la costumbre más extendida es hacerlo cada dos cambios de aceite.

El filtro de aire cambiarlo entre 20.000 y 30.000 kilómetros.

El filtro de combustible entre los 30.000 y 50.000 kilómetros.

El filtro para el habitáculo, cada 15.000 kilómetros.

El líquido de freno cada dos años, ó 20.000 kilómetros.

El aceite del motor debe estar siempre comprobado su nivel, al menos, una vez al mes. Depende mucho del vehículo, en la actualidad su vida útil puede llegar a los 60.000 kilómetros. No mezclar nunca aceites de diferente viscosidad.

El líquido anticongelante cada dos años es bueno realizar una sustitución. El uso de agua no es recomendable.

Las pastillas de freno, depende de la forma de conducción, y si son blandas o duras, pero lo más extendido es realizar el cambio entre 20.000 y 40.000 kilómetros. Algunos vehículos muestran un testigo en el cuadro de mandos del vehículo cuando éstas están al límite de su efectividad.

Las bujías deben ser cambiadas cada dos años ó 60.000 kilómetros.

La correa de distribución tiene que ser cambiada en los coches de gasolina cada 40.000 kilómetros, y para los diesel cada 120.000. Algunos modelos en vez de correa disponen de una cadena, la cuál no es necesario cambiar.

11 de diciembre de 2008 Posted by | COCHE, SEGURIDAD | Deja un comentario

   

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