EL BLOG DE PEAZODECOCK

El lobo de internet

COPIAS DEL MUNDO


Viajar es estupendo, pero no siempre se tiene el tiempo o el dinero necesario. Por suerte, a lo largo de todo el mundo, hay opciones más caseras para apreciar algunas de las maravillas del mundo sin moverse mucho. De acuerdo: no son las auténticas, pero a los vecinos de la zona les sirve para pasar un fin de semana entretenido con reproducciones de lugares famosos en todo el globo.
Rápidamente viene a nuestra cabeza lugares como Las Vegas, con sus pirámides, esfinges o hasta una espectacular Torre Eiffel. O aquí, en Europa, el famoso “mundo en miniatura” de Austria. Pero vamos a ir un poquito más allá para ver algunos otros dopplegangers de monumentos del mundo entero, algunos algo aberrantes, otros más simpáticos.  

1. Stonehenge II – Missouri, EEUU
Siempre se ha dicho que Stonehenge es lugar donde se reúnen extrañas energías místicas. ¿Pasará lo mismo con el que han construido los habitantes de Rolla, Missouri? Esta copia fue erigida en 1989 por dos amiguetes, Al Shepperd y Doug Hill. Están hechos de poliestireno y, eso sí, no alcanzan las dimensiones del original. No es sino uno de los 14 Stonehenges que pueblan el suelo americano. ¿Mucho fan de Spinal Tap, quizá?


2. Puerta del Sol de Madrid – Shima, Japón
El famoso Parque España de Japón reúne en un pequeño espacio todos los lugares más representativos de nuestro país. La reproducción del mítico lugar donde celebramos las 12 campanadas es bastante fiel y de lo más simpática, aunque eso sí… ¿qué pinta la Cibeles en el kilómetro 0?


3. Estatua de la libertad – Liviv, Ucrania
Existen decenas y decenas de “estatuas de la libertad” en todo el mundo, cerca de unas 70. Pero de entre todas ellas, solo en una aparece sentada, y además, con dos caballeros en paños menores al lado. La gente lo llama “la estatua perezosa”, por motivos obvios. Si queréis visitarla, está en el Museo Estatal de Etnografía de Ucrania. Si preferías optar por una réplica más normal, podéis consultar la lista por aquí.



4. El Partenón – Nashville EEUU

Este Partenón fue construido en el siglo XIX para la Exposición Centenaria de Tennessee. Y originalmente era de madera. Su destino era ser destruido una vez terminada la feria… pero los vecinos le cogieron cariño y consiguieron salvarlo de la hoguera. En 1931 se terminó de construir una nueva estructura para el monumento, ahora de cemento, para que resistiera mejor el paso del tiempo. Hoy día es un bonito museo situado en medio de un gran parque.



5. La Fontana de Trevi – Seul, Corea del Sur

Esta fuente no está situada en ninguna céntrica e histórica plaza, sino en un centro comercial, en los almacenes Lotte. Está comunicada con la estación de metro más cercana, la de Jamsil, con lo cual se encuentra bajo el subsuelo, justo en la entrada de los almacenes. Un lugar menos romántico que la original, aunque tiene algo que ella no tiene: si echas una moneda (en el cubito que tiene el ángel), comienza a sonar una melodía.



6. Muralla China – Huaxi, China.

La ciudad de Huxai es una de las más ricas del país. Allí se dan cita un buen montón de réplicas de monumentos de todo el mundo. Por escoger alguno, vamos a elegir una réplica de una sección de la Gran Muralla China. Con una longitud de más de medio kilómetro, es una de las principales atracciones de la ciudad. Claro que por ahí también andan también reproducciones de El Capitolio de Washington o la Ciudad Prohibida de los Reyes. Bonito paisaje.


7. Puerta de Brandeburgo – Torrejón de Ardoz, España
El Parque Europa se promociona como la oportunidad de visitar los lugares más emblemáticos de sus ciudades en un día y sin salir de la comunidad de Madrid. La mayoría de los visitantes coinciden en destacar la Puerta de Brandeburgo como la pieza más espectacular y fielmente recreada, por encima de otras maravillas tales como el Atomium de Bruselas  o La Torre Eiffel. Todo de dimensiones reducidas, claro.


8. Arco del Triunfo – Bucarest, Rumanía.
Arcos del triunfo hay varios por todo el mundo, aunque todos tenemos claro que el de París es el más popular. Y aunque algunos se alejan del modelo francés, el que podemos encontrar en Rumanía es prácticamente clavado, aunque algo más pequeño y con alguna variación. Fue construido en 1922 para celebrar la victoria del país en la Primera Guerra Mundial. Eso sí: está situado en una zona cerrada al público que sólo se abre en días muy señalados. Planeen sus vacaciones con cuidado.


 9. El nuevo Taj Mahal – Bangladesh
La última suma a nuestra lista. Inaugurada en 2011, se trata de todo un segundo Taj Mahal financiado por un millonario indio. Su cometido: que los ciudadanos más pobres de Bangladesh, que no pueden acercarse a visitar el original, no se queden sin ver esta maravilla. En realidad, es un poquito más pequeño que el situado en Agra, lo cual ha provocado muchas críticas… pero que ha traído un gran número de turistas a la zona.


10. Estatuas Moai – Miyazaki, Japón
Las misteriosas estatuas de la Isla de Pascua tienen unas primas cercanas en la ciudad de Miyazaki. El gobierno japonés ayudó a la reparación de las estatuas y, como agradecimiento, se permitió crear estas copias que adornan la ciudad de Miyazaki. Estas tienen las mismas dimensiones que las originales y son visitadas por gente de todo el mundo, aprovechando el viaje a las islas japonesas.

Fuente

16 de marzo de 2012 Posted by | MUNDO, SOCIEDAD, VIAJES | Deja un comentario

COMPARTE TU COCHE EN INTERNET PARA HACER VIAJES

Hay muchas formas de viajar. Entre ellas, el avión es, en muchos casos, la más rápida. Sin embargo, es una de las más contaminantes, no es recomendable si sufres de vértigo y está sujeta a fenómenos naturales como la erupción de volcanes en Islandia.

Una fórmula popular en varios países europeos desde hace unos años es la de compartir coche. Tal como suena, consiste en un solo coche compartido por gente que no se conoce pero que ha de hacer el mismo trayecto. Se ponen de acuerdo en la fecha y pagan los gastos a medias.

Menos contaminación y el componente aventurero

Además de ser una buena forma para evitar el daño a la capa de ozono, compartir coche es una forma distinta de viajar. No hay intermediarios -o no debería haberlos- y el único objetivo del conductor y acompañantes es ahorrar unos euros y reducir la contaminación que supone viajar solo en coche.
Para los románticos del viajar, tiene el componente de sorpresa por ver el tipo de compañía que puedes encontrarte. No hay ningún acuerdo tácito que implique entablar conversación mientras se viaja en coche. Sin embargo, compartir un trayecto con otras personas en un espacio tan reducido obliga prácticamente a mantener al menos unas palabras de cortesía. De ahí que conocer gente es otro de los alicientes de este tipo de transporte.

Viajar sin horarios fijos

No estamos hablando de empresas de transporte, por lo que encontrar tu ruta con los horarios que a ti te interesen no es lo más sencillo del mundo. Compartir coche requiere flexibilidad y, en algunos casos, es inviable o es más efectivo combinarlo con otros medios de transporte.

Un ejemplo, si vives en lo alto de una montaña a 200 kilómetros de la ciudad más cercana es complicado que encuentres conductores dispuestos a recogerte en la puerta de casa.
Al igual que el autoestop, hay que mencionar un cierto componente de riesgo. En la mayoría de servicios es necesario registrarse por lo que existe cierto control sobre la comunidad de usuarios. A partir de ahí todo queda en manos de la ética de cada usuario.

¿Cómo funciona?

Dependiendo del servicio, el funcionamiento puede variar. En general, todas las páginas de este tipo se asemejan a una central de anuncios en la que se pueden publicar ofertas y demandas. Por ejemplo, tienes coche y vas a ir a Teruel el sábado por la mañana… ¿Alguien se apunta?
En la mayoría de servicios puedes buscar por trayecto y fechas. Si encuentras algún usuario que va a hacer ese mismo viaje o similar contactas con él y llegáis a un acuerdo.

¿Dónde encuentro mi viaje?

Existen multitud de alternativas aunque todavía es un servicio en vías de crecimiento. Para que te hagas una idea te ofrecemos unos cuantos enlaces a algunas de las más populares.

  • Roadsharing. Ideado para viajes puntuales o trayectos regulares al trabajo o al pueblo de al lado.
  • Viajamos Juntos. Con páginas para España y Argentina, permite especificar, por ejemplo si se permite o no fumar en el coche.
  • Compartir Coche. Con más de 50.000 usuarios registrados es de las que cuentan con un diseño más cuidado.
  • Comparteviaje. Más parecido a un foro, combina anuncios comerciales con coches compartidos.
  • Compartocoche. Requiere registro para utilizarlo y está disponible sólo en español.
  • Shareling.  Puedes ver y publicar rutas y ponerte en contacto directamente con otros usuarios.
  • Autostopp. Una de las páginas más populares, funciona en muchos países de Europa.
  • Drive3Day  Ideada en Alemania, es de las más antiguas y empezó como agencia en 1998.

1 de mayo de 2010 Posted by | COCHE, INTERNET, VIAJES | Deja un comentario

HALLOWEEN: LOS MEJORES HOTELES EN ESPAÑA PARA CELEBRARLO

España es la tierra de las meigas gallegas, las brujas de Zugarramurdi, los bosques de ánimas de Gustavo Adolfo Bécquer y las pinturas negras de Goya. Un cóctel de terror que el cineasta Guillermo del Toro aprovechó en El laberinto del fauno, hasta ahora la película hispana más taquillera en EEUU. El interés es recíproco. Cada año Halloween gana más adeptos en España. HolidayCheck ha buscado las propuestas hoteleras más interesantes para celebrarlo.

Salamanca. Castillo del Buen Amor en Topas: Este edificio histórico de exquisita decoración medieval cuenta con 44 habitaciones dobles. Para la noche de todos los santos prometen emociones fuertes. Esa noche se transformará en una mansión terrorífica y habrá juegos con muchos sobresaltos.

Toledo.Quinta de la casa del Melque en San Martín de Montalbán: Esta casa solariega ofrece estancias misteriosas durante todo el año. Los participantes deben saber que la dueña sufre una extraña enfermedad. No puede exponerse a la luz del día. Además el espíritu de una Dama Blanca ronda las habitaciones. ¿Por qué? Ese es el misterio.

Galicia. Casa Sueiro de Cuntis en Pontevedra: En esta casa rural la compañía El roce de las Alas organiza cenas terroríficas. En ellas conjuran con una queimada a las meigas, y entre los convidados pueden aparecer, tanto la Santa Compaña, como el padre Karras y la niña del exorcista. Por Halloween prometen un repertorio muy especial.

Madrid.Casa de los Horrores en Aranjuez: En este cortijo tiene lugar la escenificación de una leyenda. Según la misma, en el convivían campesinos y un monje llamado Don Luis con su sobrina. Un día la sobrina apareció ahorcada en un árbol. Desde entonces Don Luis da cobijo a todo el que lo necesite. Muchos aceptan su hospitalidad, pero muy pocos regresan.

Valencia.Caserón de Moixent: En este caserón valenciano, en la carretera de Fontanars, escenifican sesiones de espiritismo. El objetivo es convencer al espíritu de una joven suicida, Margarita Valls, para que abandone su antiguo hogar. Los participantes tendrán que ayudar a los nuevos dueños.

Tenerife.Mare Nostrum Resorten la Playa de las Américas: Este complejo hotelero tinerfeño convertirá uno de sus edificios, el Hotel Marco Antonio, en un auténtico hotel del Terror por Halloween. Recomiendan durante la estancia no abrir la puerta de la habitación a pesar del ruido de cadenas y llamar a la ama de llaves si aparece sangre en la bañera…

Asturias.El Molino de Tresgrandas en Llanes: Un molino remodelado en el municipio de Llanes idóneo para los amantes del suspense, que no del terror. Representa un crimen cada fin de semana. Los huéspedes deben buscar las pistas, no sólo en el hotel sino en pueblos aledaños.

31 de octubre de 2009 Posted by | FIESTAS, HALLOWEEN, HOTELES, VIAJES | 3 comentarios

UN VIAJE POR EXTREMADURA: LA SIERRA DE GATA

El rincón más noroccidental de Extremadura es un conjunto de montañas graníticas y pizarrosas en la que han crecido veinte pueblos. Barrera ante los “aires de Portugal”, la Sierra de Gata se nutre de arroyos y regateras que han facilitado la vida a hombres, plantas y animales. Refugio de ordenes militares y belicosa línea fronteriza con los musulmanes, esta tierra serrana ofrece, presumida, múltiples miradores sobre ella misma, atractiva oferta que no se debe rechazar.

El buitre negro, el ave más grande de Europa, ejerce de centinela alado sobre las cumbres de Sierra de Gata. Disputa su inmemorial vigilancia con los ocasionales vigías que aprovechan otras alturas para divisar territorios más limitados. Así, la torre de La Almenara alarga su sombra sobre el valle del Arrago, enmarcado por las sierras de Las Pilas, Los Angeles y El Moro, aunque sus estrecheces y profundidades se vean mejor desde el Puerto de la Golosa. Y el castillo de Santibáñez observa las cumbres del Jálama, el puerto de Perales, el mismo valle del Arrago, el embalse de Borbollón y las vegas de Moraleja. Aunque, el mejor mirador sobre Gata es la Sierra de Dios Padre, en Villanueva de la Sierra, desde donde es posible ver, con prismáticos y un día luminoso, hasta setenta y dos pueblos cacereños.

Los miradores son sólo un indicio. Una señal capaz de ofrecer cierta noción sobre la identidad de la sierra gateña. Una perspectiva de remotos cauces que abren estrechos valles; de arroyos y torrenteras precipitados en violentas cascadas por laderas de negra pizarra; de enebros abrazados a la roca y pinares y huertos entre los que surge, inevitable el brezo y la carquesa, la madroñera y el jaguarzo y entre los que se han tallado poyos para hacer vivir a la viña de los afamados vinos de Robledillo de Gata y Descargamaría y al olivo de dorado aceite.

La Sierra de Gata ocupa un rincón de más de cien mil hectáreas en el extremo noroccidental de Extremadura, lindante con Las Hurdes, al este; Salamanca, al norte; y Portugal, al oeste. Se trata de un conjunto de montañas graníticas y pizarrosas de origen precámbrico que corren de noroeste a sureste alternando alturas medias, estrechos valles y una cuenca más hundida donde se acumulan arcillas, gravas y conglomerados erosionados. Su particular configuración, en la que han crecido hasta veinte pueblos, le permite gozar de un clima benigno, con una temperatura media anual de trece grados. Además, ejerce de barrera ante los “aires de Portugal”, como se conoce popularmente a los vientos húmedos del Atlántico que traen lluvias abundantes.

Las abundantes precipitaciones nutren multitud de fuentes y manantiales que, al juntarse, configuran arroyos y regateras que aportan sus aguas a la cuenca del Tajo. Curiosamente, aquí surge el Malena o Malavao, el único río extremeño que vierte a la cuenca del Duero y que discurre por Robledillo de Gata y Descargamaría antes de pasar a Salamanca. Mas, las lluvias no sólo aportan numerosos cauces, sino que dan vida a robles, alcornoques, encinas, castaños, acebos, almeces, enebros, alisos, fresnos y durillos. Por su parte, la repoblación ha poblado los montes con pino resinero y silvestre y eucalipto, mientras que los incendios han favorecido la expansión del matorral.

Entre las aves destaca el buitre negro, el halcón abejero, el águila culebrera, el águila calzada, el águila real y algunas parejas de cigüeña negra. No obstante, el verdadero enclave faunístico se creó artificialmente, cuando, en 1954, las obras del embalse de Borbollón formaron una pequeña isla en cuyo arbolado y construcciones abandonadas han ido nidificando distintas especies

Con estas condiciones, son más de doscientos los vertebrados que viven en la sierra. Los mamíferos de mayor tamaño, aunque ocasionales, son el lobo y el lince ibérico, siendo más frecuentes el meloncillo y la nutria. Entre las aves destaca el buitre negro, el halcón abejero, el águila culebrera, el águila calzada, el águila real y algunas parejas de cigüeña negra. No obstante, el verdadero enclave faunístico se creó artificialmente, cuando, en 1954, las obras del embalse de Borbollón formaron una pequeña isla en cuyo arbolado y construcciones abandonadas han ido nidificando distintas especies. Primero fueron las cigüeñas blancas; pero no tardaron en llegar ardeidas, garzas reales, garcillas bueyeras, garcetas comunes, milanos negros y gorriones morunos. Y, en otoño e invierno, se cobijan anátidas, grullas, cormoranes, gaviotas, espátulas, cigueñuelas, avocetas, agujas, agachadizas…

Su historia, sus pueblos
Los primeros restos arqueológicos hallados en la sierra proceden del 3.000 a.C., aunque nómadas cazadores y recolectores debieron utilizar Sierra de Gata como paso entre ambas mesetas. Posteriormente, se produjo la ocupación de varias zonas elevadas, dado que permitían un mejor control del territorio. Así, en lugares como Santibáñez, Dehesa Alta de Perales, Sierra de Santa Olalla o San Martín, se han encontrado menhires y estelas funerarias. La extracción de oro y estaño permitió el establecimiento definitivo de algunos pueblos que diseñaron enterramientos en dólmenes, como los de Hernán Pérez, y poblados amurallados como El Castillejo, en Villasbuenas de Gata. La Edad del Hierro consolidó los castros, donde vivían pueblos pastoriles y guerreros, como lusitanos y vetones.

Su particular configuración, en la que han crecido hasta veinte pueblos, le permite gozar de un clima benigno, con una temperatura media anual de trece grados. Además, ejerce de barrera ante los “aires de Portugal”, como se conoce popularmente a los vientos húmedos del Atlántico que traen lluvias abundantes

La belicosidad de estos pueblos requirió la presencia del mismo César, en 68 a.C., dirigiendo varias campañas de hostigamiento, que culminaron con la adscripción a la provincia Lusitania, con capital en Mérida en el año 27 a.C. Los nuevos asentamientos viven de la agricultura y la ganadería, beneficiándose el comercio del paso de la Vía Dalmacia, que unía Caurium (Coria) y Mirobriga (Ciudad Rodrigo). La implantación del cristianismo creó sendas diócesis en las villas citadas, aunque la invasión musulmana, en el 711, y la toma de Coria en el 750, cambió la vida gateña. En esos momentos, la sierra cobró importancia estratégica al configurarse como un destacado bastión de la resistencia en el que se creó una red de fortificaciones militares siguiendo rutas y pasos: San Juan de Máscoras, Almanara, Trevejo y Eljas.

Las luchas finalizaron con la toma definitiva de Coria y Alcántara, en 1213, a cargo de Alfonso IX, quien fijó la frontera portuguesa. Las fortalezas estaban en manos de lasórdenes militares, como templarios, hospitalarios y, sobre todo, la Orden de Alcántara, (heredera de la primitiva Orden del Pereiro) cuyos intereses económicos desataron intrigas y luchas nobiliarias entre los siglos XIV y XV.

Hoy, se conservan vestigios de las de San Juan de Máscoras (hoy, Santibáñez el Alto), Almenara, Trevejo, Eljas y Salvaleón (esta, en Valverde del Fresno) y atalayas menores como La Milana, en Moraleja. De ellos, el de Trevejo, ya desmochado, aún vigila las sierras de Garduño, San Pedro, Albilla y Cachaza, y, a sus pies, un mar de viñedos, olivos, robledales y pastos. Su origen musulmán, del siglo XII, se esconde bajo las ruinas de la fortaleza levantada a finales del XV por los caballeros de San Juan de Jerusalén, aunque también refugió a santiagueses y alcantarinos, mientras, a sus pies, la iglesia de San Juan protege una docena de tumbas arrancadas a la roca viva.

Quién sabe si, en tierras tan lejanas, los serragateños conservaron su propio dialecto, aquel que se creó junto al Jálama o Xálima. Fala mezcla o transición entre el galgo-portugués, el astur-leonés occidental y el castellano, del cual se distingue el lagarteiru de Eljas (As Ellas), el valverdeiru de Valverde del Fresno (Valverdi) y el mañegu o chapurrau de San Martín de Trevejo (Sa Martín de Revellu)

Similares muestras de ese pasado se conservan en pueblos como Gata, villa de arquitectura serrana, empinadas calles y frescas fuentes. Entre el caserío, sobresale la iglesia de San Pedro Apóstol, mientras pinos piñoneros y cedros acompañan el paseo hasta la ermita del Cristo del Humilladero, del XVI, con curiosas pinturas murales. En la zona alta de la villa, parte el empedrado camino del Puerto de Castilla, antigua ruta arriera que lleva a la ermita de San Blas, protagonista de una célebre romería.

Distinto es el sabor que impregna Robledillo de Gata, acaso el más original de los pueblos gateños. Volcado sobre el agreste curso del Arrago, la aldea se aferra a la pendiente ladera entre juegos de luz, pizarra y teja y verdores íntimos. Allí, los bancales de viñedos y olivares compiten con la curiosa planta hexagonal de la iglesia dedicada a la Asunción, y el aroma de rosales y geranios con los olores de establo y de tahona y con el salóndrigo, el húmedo perfume de las bodegas caseras donde se asienta el vino turbio. En el templo, un gran pórtico en rueda y un artesonado mudéjar protegen un San Miguel y un Cristo articulado.

O como el despoblado Salvaleón, allí donde unen sus aguas el Eljas y el Basádiga. Notorio lugar medieval y anterior fortificación semejada con Interannia, el municipio lució el mismo fuero que Coria, concedido por Alfonso IX, hacia 1229. Otro rey, Carlos I la destruyó persiguiendo comuneros, aunque ayudado por las guerras con Portugal, siglo XVI y XVII, en las que fue muy castigada. Acaso, hubo vecinos de la villa entre los setenta y cuatro serragatinos que fueron en las naves que llegaron al Nuevo Mundo, como viajaron Marcos Veas, uno de los fundadores de Santiago de Chile; Pablo Pérez, lugarteniente de Pizarro en el Perú, ambos de Hoyos; o Fray Francisco de Gata, constructor de calzadas y puentes en Filipinas.

Aceite y palabras
Quién sabe si, en tierras tan lejanas, los serragateños conservaron su propio dialecto, aquel que se creó junto al Jálama o Xálima. Fala mezcla o transición entre el galgo-portugués, el astur-leonés occidental y el castellano, del cual se distingue el lagarteiru de Eljas (As Ellas), el valverdeiru de Valverde del Fresno (Valverdi) y el mañegu o chapurrau de San Martín de Trevejo (Sa Martín de Revellu). La lingüística intuye que la primera lengua que se habló en la comarca fue la portuguesa, sobre la que se impuso el leonés occidental. Incógnitas que, de momento, permiten disfrutar con términos como papancia (comilona), engrurubiñarse (entumirse por el frío), brinquiño (flor de color azul y encarnada), pintasilbo (pinzón) y rola o rula (tórtola), o expresiones tales como “no parar en ramo verde”.

Las calles de San Martín de Trevejo disfrutan no sólo de este lenguaje, sino también de los serranos entramados de madera y adobe de sus casas y el correr callejero del agua procedente de la rivera trevejana dominada por la cumbre del Jálama o Xálama, nombre que recuerda a Salamati, deidad acuática prerromana que moraba en esa montaña y cuyo recuerdo perdura en la dedicatoria del ara de Villamiel: “fuscus deo Salamati…”. Su plaza aglutina singulares edificaciones, destacando el campanario que fue antigua cárcel, el ayuntamiento o la Casa del Comendador, que fue residencia de los últimos comendadores de la Encomienda de Trevejo. Cerca, la iglesia de San Martín de Tours, del XVII, posee tres naves, un retablo mayor del XVIII y tres tablas de Luis de Morales, procedentes del conventual de San Benito.

Y entre calles y plazas, entre valles y montañas, el agua siempre presente en toda la sierra. Cinco valles posee la serranía, todos excavados por su respectivo cauce: el Erjas, el Arrago y las Riveras de Trevejo, de Acebo y de Gata. Cursos que merece la pena admirar desde los ya citados miradores y que alimentan exuberantes paisaje de valles y barrancos, de murados bancales, de laderas de robledal, castaños y pinos, de escobón, brezo y piorno. Y, entre todos ellos, abundantes cepas productoras de los viñus de San Martín y cuatro millones de olivos productores de veinticinco millones de kilos de manzanilla cacereña. Aceituna de aceites dulces, muy suaves, de color amarillo oro, con matices francos y muy limpios, ideales para aliño de ensaladas, guisos y estofados que ofreció a Sierra de Gata, a principios de siglo, un premio a la calidad en la Exposición Universal de París y, según Berjano, bachiller de Trevejo, el nombre de País del Aceite de Oro.

La Ruta Occidental
Tras cruzar la Rivera de Acebo o Cervigona, el desvío de la derecha, lleva a Acebo, a los pies del monte Jálama (1.492 m.) entre huertos, naranjos y limoneros. El tipismo arquitectónico de las calles se adorna con los hacendosos corrillos de mujeres dedicadas al encaje de bolillos. La plaza está presidida por la iglesia de Nuestra Señora de los Angeles (s. XVI), edificio de gran volumen de sillería granítica, elevada torre campanario, bóveda de crucería y retablo mayor clasicista.

Cerca, por la misma C-513, a la sombra del Moncalvo (1.061 m.), está Hoyos, con un buen muestrario de casas serranas y ricos detalles: puertas con arcos de medio punto, ventanas ajimezadas y en ángulo… La parroquial, dedicada a Nuestra Señora del Buen Varón, luce portada románica de la primera mitad del XIII, aunque el edificio, en el que participó el maestro Pedro de Ibarra, puede fecharse en el XVI. El pueblo contiene las ruinas del antiguo convento y hospital del Espíritu Santo (s. XVI), promovido por el indiano Pablo Pérez, y la ermita del Cristo, de fines del XVI.

El Alto de La Atalaya se vuelca hacia las tierras de Trevejo y Villamiel. A la izquierda, la umbría de robles y berrocales de la sierra de Santa Olalla. Al otro lado, Cilleros, donde el sabor añejo se mezcla con vino y construcciones tradicionales, como el ayuntamiento (s. XVIII), sito al lado del campanario, independiente del templo de Los Apóstoles (s. XVI). Cilleros da acceso a Portugal por tierras de Monfortinho.

Mas, la C-513, por la derecha, sube hacia Villamiel, pueblo de estrechas calles, punteadas por la casa del deán José de Jerez (s. XVII) y la iglesia de Santa María Magdalena (s. XVI), cuyas paredes enseñan juiciosas sentencias. De Villamiel, se va a Trevejo, mínima y pétrea aldea cuyas casas, bajo la fortaleza, se mimetizan con el entorno. La sobria iglesia de San Juan Bautista (s. XVI) tiene una espadaña exenta que, quizás, sea una antigua defensa del castillo. Alrededor, las rocas tallan una docena de tumbas antropomorfas. Desandando lo andado, entre castaños, se alcanza Val de Xálima y se desciende a San Martín de Trevejo, donde el agua corre las calles.

Eljas conserva la arruinada fortificación árabe que reconstruyó la Orden de Alcántara en el siglo XIV. Compite con el templo de la Asunción, con bella portada gótica del XV, y la ermita de la Divina Pastora (s. XVIII), escenario de una célebre romería en las arboladas laderas del Jálama. La sierra de Eljas se ha cubierto siempre de vida lagarteira, de pasos contrabandistas y de veredas ganaderas, dando nombre a barrocus, canchus, cancheiras, fontis, churrás, barreiras y llanás. Y de leyendas, como en As Torris, donde el castillo de Rapapelo dio refugio a Fernán Centeno el Travieso, indómito caballero que señoreó estos pagos en el siglo XV.

Desde Eljas, se divisa Valverde del Fresno, el pueblo serrano más vinculado a la frontera. Fue aduana de 1575 a mediados del siglo XIX, mas el comercio atravesó múltiples veredas y rutas del término municipal. En la plaza del Fuerte, se alza la iglesia de la Asunción, con nave del siglo XV, cabecera del siglo XVI y campanario a los pies. Valverde es el punto más occidental de la Sierra de Gata, cuyas cumbres, hacia el oeste, limitan con la Malcata portuguesa.

La Ruta Oriental
Desde Coria, la C-526 alcanza Perales del Puerto, primer pueblo serrano, por cuya calle Derecha discurre el cordel de ganados que, desde Alcántara, se dirige a Castilla, es decir, a las tierras de la sierra norte, hacia Salamanca. La misma vía lleva al paraje conocido como La Fatela, donde se cruza la C-513 que, en dirección a Hervás, atraviesa brezales, pinares y olivos hasta llegar a Villasbuenas de Gata. Allí, varias recias casas de granítica cantería, decoradas con esgrafiados, rodean la iglesia dedicada a Nuestra Señora de la Consolación (s. XVI). La carretera continúa entre robledales, cercados ganaderos y olivares, dejando a la derecha el cruce que lleva al embalse de Borbollón, destacado enclave ornitológico.

Un poco más allá, a la izquierda, sale la carretera hacia Torre de Don Miguel, lugar de célebres balcones y fachadas blasonadas donde imprimió su huella Pedro de Ibarra, autor de la iglesia de la Asunción y de la ermita del Cristo. Los arcenes se llena de madroños, alcornoques, cerezos y brezales en el ascenso a La Cruz de Piedra, mirador natural en el collado que da acceso al valle de la Rivera de Gata, donde, a los pies de Las Jañonas (1.367 m.), crece la villa de Gata, protegida por La Almenara.

De regreso a la C-513, no es difícil encontrar, a la derecha, el camino vecinal que, poblado de robles, sube a Santibáñez el Alto, aunque, en el medievo, recibió el nombre de San Juan de Máscoras. Medievales son las seis torres semicilíndricas y las dos puertas que conforman el recinto amurallado, aunque posee otros destacados monumentos, como la iglesia de San Pedro, con portada gótica de fines del siglo XV, la ermita del Cristo (s. XVI), y el rollo jurisdiccional (s. XVI).

La C-513 continúa hasta la Peña del Fraile, desde donde parte, a la derecha, la carretera a Pozuelo de Zarzón y, a la izquierda, se adentra en el valle del Arrago. El mismo camino enlaza con la C-512 y alcanza los pueblos de Hernán Pérez, Villanueva de la Sierra y Torrecilla de los Angeles, rodeados de olivares en el límite con Las Hurdes. En el valle del Arrago, se aparece Cadalso, con iglesia dedicada a La Concepción (s. XVI), de portada granítica y aspecto de recia fortaleza con su garita, y Casa del Rey, construcción blasonada en la que debió alojarse Alfonso XI durante sus cacerías.

El valle se va estrechando paulatinamente, mientras remonta el curso del Arrago, a la salida de Cadalso entre olivos, huertos, pinares y encinares. Al final, aparecen Descargamaría, lugar de buenos vinos mencionado por Miguel de Cervantes en “El Licenciado Vidriera”, y, tras cruzar el río a la altura de su piscina natural, Robledillo de Gata. El caserío, de tonos terrosos y rojizos tejados, escala la pendiente y busca el río entre bancales, viñedos y olivares. Allí, la hexagonal iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción (s. XVI) enseñorea un alto pórtico columnado, compitiendo en atracción con la ermita del Cordero, (s. XVI), con cubierta de artesonado mudéjar, el Cristo del Humilladero (s. XVI) y la cercana San Miguel de las Viñas (s. XVII).

10 de noviembre de 2008 Posted by | EXTREMADURA, VIAJES | Deja un comentario

UNA RUTA POR EXTREMADURA: LA RUTA DEL EMPERADOR

El 3 de febrero de 1557 Carlos V salió de Jarandilla en dirección a Yuste. Este itinerario, que forma parte del antiguo camino que comunicaba Jarandilla de la Vera, con Aldeanueva de la Vera y Cuacos de Yuste, se ha convertido en un cómodo sendero para disfrutar de la naturaleza.

RUTA DEL EMPERADOR
Salida.- Jarandilla de la Vera
Fin.- Monasterio de Yuste
Distancia.- 10 km aprox. (ida)
Dificultad.- Baja
Duración: 3 horas aprox.
Fuentes.- 2
Epoca recomendada.- todo el año

Es una buena ruta para conocer la naturaleza de La Vera. El itinerario permite al viajero conocer el antiguo camino que unía las localidades de Jarandilla de La Vera, Aldeanueva de La Vera y Cuacos y por el que Carlos V llegó al monasterio de Yuste. Una placa junto a una puerta del Parador, casi frente a la derecha de la iglesia de San Agustín, indica el comienzo de la ruta. Antes del inicio, es inexcusable pasarse por el antiguo patio de armas del Palacio de los Condes de Oropesa, actual parador de turismo. Blasones de piedra y una majestuosa terraza por la cual se derraman cientos de hojas, permiten al visitante comenzar a tomar coinciencia de ruta transportándonos al pasado, a aquel 3 de febrero de 1557 en el que Carlos V, tras comer, inició su camino hacia el palacio que había mandado construir junto a un pequeño cenobio. En el centro del patio, un pequeño estanque, plagado de monedas, susurra cientos de secretos que han quedado en forma de deseo bajo las aguas.

De vuelta al inicio del itinerario, hay que tomar la denominada Cuesta de los Carros, pasando por delante de la iglesia de San Agustín, hasta llegar a una placita. Desde aquí, girar a la derecha por la calle Marina hasta las afueras de la localidad. Un camino de tierra durante unos 50 metros conduce hasta una calleja empedrada que lleva hasta el puente Parral. Al aproximarse se puede escuchar el rumor de la garganta Jaranda. Una vez atravesado, continuar por un camino que asciende a la derecha.

A lo largo del trayecto se pueden ver las plantaciones de dos de los cultivos básicos de la zona: el pimentón, “oro rojo” que ha hecho que esta comarca sea reconocida en todo el mundo, y el tabaco, cultivo que se comenzó a instalarse de forma masiva en la zona en los años sesenta. Tampoco faltan olivos, cerezos o higueras. Pero también, a cada paso, es posible escuchar el canto de los mirlos o el singular sonido del pájaro carpintero, el olor de la jara pringosa, el torbisco o el escaramujo.

Pasadas las plantaciones, robles, brezos y jaras, dan la bienvenida al caminante, que se despiden rápido para dar paso de nuevo a los cultivos finalizando en una antigua vereda con paredes de piedra, hasta lelgar a una pista de cemento. A la derecha puede verse la carretera, la EX-203, mientras que la vista de la izquierda, mucho más agradecida, se presenta en forma de robles que da sombra al camino empedrado por donde hay que internarse para entrar de nuevo en el bosque. Pasado el robledal, ya se divisa Aldeanueva. Cruzado el arroyo Cepeda, se llega a la carretera y desde aquí es posible visitar la plaza de toros del siglo XVI, la iglesia de San Pedro o la afamada fuente de los Ocho Caños. Aldeanueva de la Vera ha perdido en gran medida todo el encanto de aquel antiguo casco viejo, con las casas con entramado de madera. Las nuevas construcciones han acabado con la arquitectura popular. A pesar de que se ha frenado, tanto aquí como en otros pueblos de La Vera, las modernas construcciones, el daño ha sido irreparable.

Pasados los Ocho Caños, en dirección de nuevo a la carretera, bajar un tramo encementado. De frente se divisa el cerro de la Soledad. De nuevo asoman campos cultivas y pequeños senderos que no hay que tomar en cuenta. Bonitas son las vistas desde el puente del Tejar para poder ver el correteo de las aguas de la garganta Los Guachos. Pinos, alisios, fresnos y chopos. Es uno de los puntos más bellos del itinerario. Tras un alto en el camino, el trazado conduce hacia Cuacos, siempre de frente, hasta llegar al paraje de Santa Ana, donde aparecen amontonados cuadras, secaderos de tabaco y gallineros.

El casco antiguo de Cuacos merece una visita, especialmente su iglesia, sus serranas casas, la Casa de Jeromín…Tomar la calle de los Hornos para salir de nuevo a la carretera y cruzar para seguir primero por un camino empedrado, después de tierra, hasta una carretera con acera ancha. Esta conduce hasta el monasterio. Pero antes, conviene hacer dos paradas: una en Cementerio Alemán, en el que se encuentran restos de excombatientes alemanes durante la Guerra Mundial y otra en la Cruz del Humilladero.

“Antes de salir de Jarandilla Carlos V procedió a licenciar a todos los que ya no le habían de acompañar en su retiro a Yuste. Casi un centenar de antiguos servidores flamencos que habían de regresar a los Países Bajos, fueron despedidos, entre ellos los tres nobles que hasta entonces le habían acompañado: La Chaulx, Roeulx y Hubermont. La Chaulx todavía permanecería unos días en Yuste.

Fue una despedida de emoción, como diría Quijada, testigo de excepción:
“Es lástima ver partir una compañía de tantos años…”.

No menos emotiva fue la marcha de la escolta de 99 alabarderos que hasta entonces habían acompañado al Emperador. Los cuales, al ser licenciados del servicio imperial, arrojaron sus alabardas al suelo. Era el rudo lenguaje de la milicia, pero expresivo: a nadie servirían, después de haberlo hecho a Carlos V. (…)

Por fin, Carlos V en litera – que no de otra manera podía viajar-, abandonó Jarandilla, para salvar las dos leguas que le separaban de Yuste. A su lado, el conde de Oropesa, La Chaulx y Quijada como representantes de la alta nobleza. Su cortejo, unos 50 criados para su servicio personal. Lentamente, como lo exigía su quebrantada salud, fue avanzando Carlos V a su retiro.

A las cinco de la tarde, entre el repiqueteo de las campanas del monasterio de Yuste. Su primera medida fue ir a la iglesia del monasterio para dar gracias por haber cumplido finalmente su viejo deseo, tan firmemente mantenido. (…) entró en la iglesia, rezó ante su altar mayor, pasó al convento que visitó detenidamente, para al fin retirarse cansado a su nueva morada.”

Por fin, Carlos V estaba verdaderamente en Yuste. Era el 3 de febrero de 1557.

10 de noviembre de 2008 Posted by | EXTREMADURA, VIAJES | Deja un comentario

UNA RUTA POR EXTREMADURA: ARTESANÍA DE LA VERA


Cerámica
Avelino y Angie. Madrigal de La Vera. Tel.- 927 56 53 96.
Jim-Lab. Collado de La Vera. Tel.- 927 42 52 83/677 65 67 39.
Hititas. Jaraíz de La Vera. Tel.- 927 17 04 07.
Silex. Villanueva de La Vera. Tel.- 927 56 62 91.

Forja
Luis Roberto Iglesias. Cuacos de Yuste. Tel.- 617 21 78 09.

Instrumentos Musicales
Pedro Garrido Sánchez. Gargüera. Tel.- 927 24 92 98.

Madera (talla)
Juan Carlos Vicente Castañares. Guijo de Santa Bárbara. Tel.- 927 56 02 61/654 54 51 87.
Angel Jiménez Serrano. Villanueva de La Vera. Tel.- 927 56 60 10.
Pedro María Calero. Garganta La Olla. Tel.- 927 17 95 29.
Miniaturas
Pilar García Rodríguez. Tel.- 927 17 75 58/91 341 59 28.

Textil
María Vicenta Nevado. Jaraíz de La Vera. Tel.- 927 17 07 48/927 17 04 72.
Rosa Mari. Navalmoral de la Mata. Tel.- 927 53 35 22/927 53 49 82.
Ana Martín. Villanueva de La Vera. Tel.- 927 56 73 33.

Zapatería
Teodoro Sánchez Gil. Jaraíz de La Vera. Tel.- 927 46 01 91.

El rastro del barro conduce hasta la localidad cercana de Collado de La Vera. Pueblo conocido por sus famosas pilas, donde no hay que marcharse sin darse un chapuzón, Collado cuenta además con el privilegio del Jubileo. A caballo entre esta población y Plasencia trabaja Jim-Lab, artesano del barro, que utiliza fundamentalmente la terracota. Entre sus técnicas destacan el “churro” y el torno. Una segunda cocción mediante Rakú (reducción con serrín), produce unos efectos muy singulares que le ha permitido imprimir un estilo personal.

Pedro María Calero, cántabro, de Castro Urdiales, decidió trasladarse a uno de los pueblos más bellos de La Vera, Garganta de la Olla. Allí, gracias a sus conocimientos sobre la talla de la madera, comenzó a inspirarse en motivos de la arquitectura popular de la localidad y también en muebles labrados que encontró en diferentes casas garganteñas.

En la calle Teodoro Perianes de Cuacos de Yuste, Luis Roberto Iglesias, ve pasar los días con sus trabajos en forja. Ha sabido darle un estilo singular añadiendo a sus creaciones otros materiales como piedras o maderas talladas.

De Cuacos a Guijo de Santa Bárbara. Es una de las localidades más bellas para pasear y sentarse a tomar uno de sus muchos y variados licores. Entre una actividad y otra, una conversación con Juan Carlos Vicente Castañares, maestro de la talla de la madera y habitual artesano en diferentes muestras de España y Portugal.

En Villanueva de La Vera, tres son los bastiones más importantes, en lo que se refiere a artesanía, que el viajero puede encontrar. Manuel y María José en su taller Silex elaboran diferentes piezas que ellos mismos decoran a mano, rematadas con esmaltes y engobes a base de cobre, estaño, plata, sílice o cuarzo, ofreciendo una cerámica de vivos reflejos y atractivas texturas. Angel Jiménez Serrado domina el arte de la talla en madera. Se caracteriza por ser uno de los pocos artesanos veratos que aún fabrica rabeles, de gran importancia para el folclore verato. Muy distinto es el trabajo de Ana Martín. De su telar de bajo lizo salen chales, fulares, faldas, alfombras o bolsos.

Diversos son los premios que han obtenido Avelino y Angie por su trabajo en el taller de Madrigal de La Vera. Platos, esculturas, vasijas y murales, son algunas

10 de noviembre de 2008 Posted by | EXTREMADURA, VIAJES | Deja un comentario

UNA RUTA POR EXTREMADURA: EL PALANCAR

El Palancar
Minúsculo refugio de
San Pedro de Alcántara

San Pedro de Alcántara comenzó su vida eremítica en dos lugares cacereños. Santa Cruz de Paniagua, donde el obispo de Coria tenía un palacio y donde Fray Pedro consiguió “rescripto pontifcio” para retirarse a orar; y Pedroso de Acim, donde en una pequeña vivienda construyó un monasterio, de tan reducidas dimensiones, que hoy día se conoce como el conventico. Minúsculas estancias que guardan estrecha relación con las palabras de San Pedro : “que en nuestros edificios resplandezca toda pobreza, aspereza y vileza” y que la “casa sea tosca y la madera no labrada a cepillo”.

Desde la pequeña explanada de El Palancar se dividen la sierra y la llanura. La sierra de Cañaveral y las fértiles tierras del Jerte y del Alagón parecen juntarse a través de este minúsculo convento. Su aspecto inicial no lo parece, pues las diferentes reformas le dan la solera de los monasterios tradicionales. Pero San Pedro de Alcántara, “padre” del cenobio, quiso construir un lugar donde resplandeciera “toda pobreza, aspereza y vileza”.

“El claustro era un cuadro tan pequeño que puestos dos religiosos en lo alto uno a uno se daban la mano; y a esta medida todo lo demás; celdas, refectorio, cocina y oficinas que tenía todas las que cualquiera convento suele tener aunque mucho menores”

Así, en 1557 Rodrigo de Chaves cede al santo la dehesa “que se dice del Berrocal a la Fuente del Palancar”, en agradecimiento a los consejos dados por Fray Pedro, nacido en Alcántara.Una modesta casa sobresalía en el terreno. Y, en ella, lo primero que se construyó fue la capilla para celebrar los oficios. Tan minúscula como el resto de lo que en la zona se conoce como el conventico, la estancia sólo tenía cabida para el sacerdote y el acólito que le ayudaba. Junto a la capilla, San Pedro se construyó su propia celda de la que Santa Teresa comenta que “paréceme fueron cuarenta años los que me dijo había dormido una sola hora y media entre noche y día (…) lo que dormía era sentado y la cabeza arrimada a un maderillo que tenía hincado en la pared. Echado, aunque quisiera, no podía, porque su celda como se sabe no era más larga de 4 pies y medio”.

En 1557 Rodrigo de Chaves cede al santo la dehesa “que se dice del Berrocal a la Fuente del Palancar”, en agradecimiento a los consejos dados por Fray Pedro, nacido en Alcántara. Una modesta casa sobresalía en el terreno. Y, en ella, lo primero que se construyó fue la capilla para celebrar los oficios. Tan minúscula como el resto de lo que en la zona se conoce como el conventico, la estancia sólo tenía cabida para el sacerdote y el acólito que le ayudaba.

Una descripción más exhaustiva es la que realizó el padre Juan de Santa María en 1615: “está situado en un desierto bien áspero de la sierra del cañaveral y harto apartado de un lugarejo que llaman Pedroso, diócesis de Plasencia y tan pequeño que todo él, con gruesos de las paredes, medido por la parte de fuera, tenía treinta y dos pies de largo y veintiocho de ancho; dentro de este tan pequeño compás había una iglesia muy pequeña, y mucho más la capilla que se dividía con una reja de pala; cabía en ella holgadamente el sacerdote que decía la misa y el acólito que le ayudaba; si otro alguno entraba ocupaba mucho. El claustro era un cuadro tan pequeño que puestos dos religiosos en lo alto uno a uno se daban la mano; y a esta medida todo lo demás; celdas, refectorio, cocina y oficinas que tenía todas las que cualquiera convento suele tener aunque mucho menores. Finalmente era como embrión o cuerpecillo de una criatura cuando en él se comienza a formar los sentidos y parte del cuerpo que apenas se echa de ver los ojos, las narices, la boca, que tan pequeño es todo”.

En el exterior, los bancales han dado paso a la huerta. También aquí se encuentra la denominada fuente milagrosa, cuyas aguas dicen han curado a muchos enfermos.

La idea de las reducidas dimensiones del convento se tienen desde el inicio de la visita. Traspasadas las puertas del cenobio actual, un pasillo conduce a una puerta tan pequeña que los propios oficiales afirmaron que “no dejase las puertas tan estrechas y baxas que no podían caver alguna persona por ellas sino era bajándose y entrando de lado”. La cocina se presenta como una minúscula estancia que da cabida a una chimenea típica extremeña. Los religiosos ayunaban de forma diaria y sólo en fiestas muy importantes suprimían dicho ayuno. En el refectorio lugar donde ingerían su frugal comida, colocaban las escudillas en asientos de piedra y comían de rodillas.
En el exterior, los bancales han dado paso a la huerta. También aquí se encuentra la denominada fuente milagrosa, cuyas aguas dicen han curado a muchos enfermos. Al igual que la higuera que plantó San Pedro, hoy desaparecida, cuyos frutos, al parecer, curaban a los enfermos.
Un mundo de recogimiento y de silencio, interrumpido por el rumor de la fuente milagrosa y con vistas a las fértiles tierras del Jerte y el Alagón, que se esconden del mundanal ruido, para seguir en silencio. Así, bajo el cielo extremeño, con ilustre modestia y mayor sabiduría se ampara este singular cenobio, recogido en la estrechez de sus muros y en la amplitud de sus almas para formar un apacible lugar que conforma el convento más pequeño del mundo.

DATOS DE INTERÉS:

Datos prácticos

Llegar
El Convento del Palancar se encuentra a dos kilómetros de la localidad cacereña de Pedroso de Acim, en Cáceres. Para llegar, tomar la N-630, en el tramo que une Plasencia con Cáceres. En este tramo, entre Grimaldo y Cañaveral, un desvío por la Ex-371 conduce a Pedroso y a El Palancar.

Llantar y Pernoctar
Coria y Plasencia son las ciudades más cercanas con todo tipo de servicios.

Horarios de visitas al monasterio
Miércoles cerrado.
Otoño/Invierno.- De 10 a 13 horas. Tardes.- 16 h., 16,45 h., 17,30 h., 18,15 h.
Primavera/Verano.- De 10 a 13 horas. Tardes.- 16,30 h., 17,15 h., 18 h., 18,45 h.
Vísperas de fiesta y festivos.-
Otoño/Invierno.- De 10 a 13 horas. Tardes.- 16 h., 16,45 h., 18,15 h.
Primavera/Verano.- De 10 a 13 horas. Tardes.- 16,30 h., 18 h., 18,45 h.
Teléfono del Monasterio.- (+34) 927 19 20 23

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